El presidente David Places ha sorprendido por su forma peculiar de dirigir el club de Tercera División
10 dic 2015 . Actualizado a las 17:01 h.El Boiro es en la actualidad uno de los clubes punteros de Tercera División. David Places cogió las riendas del club barbanzano hace unos cinco años. Su intención era y es convertirlo en un conjunto grande y que se codeara con los mejores de la comunidad autónoma. Lo está consiguiendo. El plantel boirense está en el pelotón de cabeza de Tercera y el objetivo de este año no es otro que terminar entre los cuatro primeros para jugar la fase de ascenso a Segunda B. Competir en una división superior es un sueño que está entre las prioridades de un dirigente que no se rasga las vestiduras a la hora de tomar decisiones. Asegura que «sempre vou de fronte e coa verdade por diante». Sus actuaciones no pasan desapercibidas en el mundo del fútbol.
Aterrizaje
Llegó al club en el 2010. David Places se hizo cargo del Boiro en el 2010. Acompañado de un grupo de socios, y con Changui en la directiva y también como su principal abanderado en el campo. Cogió al equipo en Preferente y con una importante deuda con Hacienda.
Primera destitución
Prescindió de los técnicos del anterior presidente, con casi pleno de victorias. A las pocas semanas de hacerse cargo del club, la nueva directiva tomó su primera decisión polémica. Destituyó a los entrenadores Choto y Pimen. Y eso que llevaban seis triunfos en ocho partidos. Eso sí, procedían de la etapa anterior.
Primer encontronazo
Amenazó con rebajar a la mitad el sueldo de la plantilla. A mitad de la temporada del ascenso, el equipo sufrió un importante bache de resultados. Perdió varios encuentros consecutivos que ponían en peligro el objetivo. Places no lo dudó ni un instante. Bajó al vestuario y amenazó a los jugadores con que si no enderezaban el rumbo les rebajaría el sueldo a la mitad. A partir de ahí, subió como la espuma y se plantó en Tercera.
Consulta
Le preguntó a los jugadores si debía echar a un técnico. David Places puede tomar decisiones de repente y sin consultar a nadie. Sin embargo, a veces es paternalista y pregunta a los afectados. Fue el caso de la posible destitución de un entrenador en los primeros años de mandato. Pidió consejo a sus jugadores. El técnico terminó la campaña.
Gran temporada
Está en un momento dulce. El regreso a Tercera fue por todo lo alto. De la mano de Gelucho acabó tercero y lideró la clasificación la mayor parte de la competición. Jugó la fase de ascenso a Segunda B por primera vez y lo hizo ante el Nákera riojano.
Llamada de atención
Amenazó con echar a todo el equipo si no reaccionaban. El segundo año en Tercera debía de ser el de la confirmación. Gelucho comenzaba una nueva temporada y el objetivo era estar entre los mejores. Pero las cosas comenzaron a torcerse desde el principio. Los malos resultados eran una constante y el equipo coqueteaba con el descenso. Places tomó cartas en el asunto. A ocho jornadas para el final y con la destitución de dos técnicos, el Boiro estaba en descenso. Se reunió con los jugadores en el vestuario y les espetó que los echaría a todos si bajaban. Hicieron una espectacular recta final.
Espionaje
Ofreció dinero a quien le ayudara a «cazar» a un «topo». Un descuido en el vestuario provocó que el Negreira consiguiese las estrategias del balón parado del plantel de José Luis Lemos. El presidente no podía consentir esa afrenta. Llegó a ofrecer 500 euros a la persona del club que delatase al topo.
Selección
No permitió a sus jugadores participar en la Copa de las Regiones UEFA. El fin de semana la selección gallega de aficionados disputó la Copa de las Regiones en Extremadura. El Boiro impidió que sus jugadores acudiesen a esta cita. Places lo tiene claro, «teño que defender os intereses do meu club». Comenta que del Dépor B y del Alondras tampoco fue nadie. La Federación ya le advirtió de que podría ser sancionado. No le importa que le multen aunque duda mucho que lo hagan pues «sería a primeira vez na historia en afeccionados».