El equipo vive un curso de ensueño con siete triunfos consecutivos
17 nov 2015 . Actualizado a las 11:54 h.El Balonmán Cangas no conoce sus límites. Cuando parecía imposible que mejorase su temporadón del año pasado, con billete para la Copa EHF incluido, el equipo de Víctor García, Pillo, ha dado un golpe sobre la mesa al encadenar siete victorias consecutivas que le permiten codearse con la flor y nata del balonmano español. Solo el todopoderoso Barcelona, en otra constelación, mejora la racha del grupo de O Morrazo, en el que la etiqueta de equipo de élite adquiere otra dimensión. Y es que en el vestuario de O Gatañal las horas de entrenamiento se encajan en la agenda con trabajos y estudios.
La quinta plaza que han asaltado los de Pillo parecía una utopía cuando arrancó la temporada. El calendario se presentó caprichoso y los de O Morrazo tuvieron que medirse con un buen puñado de Miuras en sus primeros compromisos. Fue al cuarto intento, con el Anaitasuna como rival, cuando bautizaron su casillero de triunfos y desde entonces no han parado. Ganar siete encuentros consecutivos, con victorias de renombre como la lograda ante el Granollers, ha cargado las pilas a un Cangas cuyo éxito radica en un enorme rendimiento grupal, en el trabajo a destajo y en el momento de madurez de muchos de sus jugadores, cuyas individualidades pueden llegar a marcar diferencias.
Uno de los nombres propios del equipo en el primer tramo de la temporada ha sido Yeray Lamariano. El portero tardó pocas semanas en hacer bueno su fichaje. Sus paradas dieron puntos al equipo ante rivales como el Anaitasuna, el Granollers o el Aragón, y tras las diez primeras jornadas de liga puede presumir de ser el guardameta que más balones ha detenido en la categoría, con la friolera de 115 balones parados.
A la solvencia de la portería, el Cangas añade la temporada mágica que está viviendo Adrián Rosales. El lateral se ha colado en el top cinco de anotadores de Asobal con 56 tantos en diez jornadas y con actuaciones tan destacadas como la del pasado fin de semana en Cuenca, donde vio portería en una decena de ocasiones. David García, el cerebro del equipo, es otro de los nombres propios de un vestuario que a base de victorias y rendimiento se ha ganado el respeto del balonmano español. Y todo ello, bajo la batuta de Pillo, un técnico con el don del manejo de los vestuarios y el arte de leer como pocos los partidos.
Jugar de memoria
El viaje hacia la cantera y el balonmano gallego que el Cangas inició hace años está obteniendo ahora sus frutos, puesto que uno de los secretos que se esconden tras su éxito es la perfecta conexión de la plantilla. La mayor parte de los jugadores se conocen desde hace años, comparten la idea de juego, el amor por los colores y el gen competitivo que Pillo se encarga de imprimirles antes de saltar a la pista. Además, el equipo ha encontrado el perfecto equilibrio entre la veteranía de jugadores como Suso Soliño, con 25 años de balonmano en las piernas, con la savia nueva de gente como el portero Edu Salazar, un ejemplo de futuro que ya es presente. Como el Cangas, que no quiere despertar de su sueño.