La lluvia pospone la clasificación para antes de la carrera. Nadie sabe quién saldrá primero en el Gran Premio de Estados Unidos
25 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Amanecerá el domingo del Gran Premio de Estados Unidos y ni en España ni en Austin (Texas) saben quién saldrá el primero en la carrera, prevista para las 21 horas. Y decimos previsto, no asegurado, porque la meteorología se ha empeñado en posponer todo lo que se pueda la resolución de la carrera en la que, si el guión que ya ha saltado por los aires se cumplía, Lewis Hamilton iba a proclamarse campeón.
En la FIA parecen no haber aprendido de lo que ya se ha visto tantas veces en este deporte. Como ocurriera en el Gran Premio de Japón de 2010, los responsables de la competición automovilística más importante del mundo, en teoría, decidieron ir posponiendo de media hora en media hora el inicio de la sesión clasificatoria. Pese a que la lluvia no solo no remitía, sino que arreciaba con más fuerza, los comisarios no anunciaron la cancelación oficial hasta pasadas tres horas desde el inicio previsto de la sesión. Por mucho que tanto los pilotos como los mecánicos y los periodistas allí desplazados miraban con asombro a los máximos responsables, estos se empeñaban en esperar. Surrealismo puro.
Así, en pista solo se vio agua y cómo los pilotos y los miembros de las escuderías mostraban sus cualidades menos conocidas. Desde uno de Force India que mostró que es un auténtico genio del break dance, pasando por un Daniel Ricciardo y un Daniil Kvyat que se marcaron un bailecito que hizo las delicias de los sufridos fans. También Carlos Sainz y su compañero Max Verstappen fueron protagonistas, pero no por ellos mismos, sino por sus padres: Carlos Sainz Cenamor y Jos The Boss Verstappen cogieron prestados unos monos de unos mecánicos de Toro Rosso y se montaron en los monoplazas de sus hijos, aunque no se atrevieron a salir a pista. Incluso hubo carreras de barcas entre los miembros de las escuderías Sauber y Force India. Los sufridos seguidores estadounidenses agradecieron el esfuerzo de todos los pilotos, que salieron a saludar, a hacer gestos desde el pitlane o al menos a intentar que sobrellevasen la espera.
Lo absurdo fue que, tras más de tres horas, la FIA anunció que si a las cuatro (hora de Austin) no había luz suficiente, se pospondría la clasificación hasta el mediodía de la jornada siguiente como se sospechaba al inicio del día.
Hamilton avisa
Aunque la sospecha de que no se iba a poder celebrar la clasificación era bastante obvia, por si acaso todos los equipos y pilotos se empeñaron en rodar durante los terceros entrenamientos libres. En ese entrenamiento que habitualmente no sirve para nada, Hamilton avisó, por si acaso.