La final más romántica en Nueva York

Paulo Alonso Lois
PAULO ALONSO LOIS REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Maddie Meyer / Afp

Federer, ya con 34 años y sin grandes desde el 2012, reta en el US Open al dominante Djokovic

13 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Después de barrer a Stan Wawrinka por 6-4, 6-3 y 6-1, Roger Federer se marchó el viernes a su hotel con un plan. Repasaría por primera vez en vídeo la derrota ante Novak Djokovic en Wimbledon hace un par de meses, y quizá también su triunfo de hace unas semanas en Cincinnati. En su viejo jardín del All England Club se le escapó la penúltima ocasión de detener el tiempo en uno de los grandes escenarios. Para hoy se fabricó el suizo otra oportunidad para desafiar al calendario (Eurosport, 22.00), para olvidar sus 34 años, para cortar esa eternidad sin títulos del Grand Slam que comenzó en la hierba de Londres en el 2012.

Federer vuelve a maridar estos días la plasticidad de su estilo con la efectividad de sus golpes. Pero para abrir en condiciones un epílogo brillante en su carrera necesita grand slams. El resto se queda en pura anécdota. Precisa victorias los días decisivos, en los mayores escenarios y contra los rivales más dominantes. El encuentro de hoy reúne todos esos alicientes, pues Novak Djokovic encarna desde hace un par de años virtudes que lo convierten casi en invencible en los días decisivos.

«Espero salir con un plan de juego perfecto ante Novak», anuncia Federer, consciente del nivel mostrado por Djokovic en su paseo por 6-0, 6-1 y 6-2 ante un Marin Cilic mermado físicamente. El suizo sabe que parte de su éxito pasa por dominar los puntos desde el inicio, por encontrar un servicio que le permita también lanzarse hacia la red. «Siempre he tenido un saque decente, con variedad. Tenía días mejores y peores, pero ahora soy capaz de servir con mejor consistencia que nunca», reconoce. Enfrente, el restador que desenfunda con más rapidez del circuito.

Federer necesita que el partido se salga de los márgenes del intercambio de golpes de fondo. Por eso lleva semanas sorprendiendo con un resto adelantado sobre el segundo servicio del rival. Y lo volverá a hacer. «Si tiene sentido, y creo que lo tiene, lo usaré en la final. (...) Si la ocasión se presenta, en el punto y con la mentalidad correcta, espero tener la oportunidad de hacerlo», subrayó el ganador de 17 grandes. Djokovic, con nueve majors en su palmarés, comparece en su cuarta final de un grand slam este año. «Es un logro. Gane o pierda, seguirá siendo de lejos un gran año, el mejor junto al 2011», entiende el serbio.