Usain Bolt habita en otro planeta

X.R. Castro

DEPORTES

El rey de la velocidad revalida su título mundial de los 200 con una exhibición y una curva de ensueño

28 ago 2015 . Actualizado a las 01:18 h.

Bolt no es de este mundo. Parece humano, pero cuando pisa el tartán se convierte en un extraterrestre volador. En la final de los 200 metros del Mundial de Pekín volvió a confirmar que es el único rey. Ganó con una facilidad insultante y empequeñeció a Gatlin. Se dejó llevar en los últimos 20 metros y aún así, firmó la mejor marca mundial del año: 19s 55c. Su mejor doble hectómetro desde el año 2012.

Cada carrera que pasa Usain está mejor, demostrando que su preparación estaba encaminada a la semana fantástica de Pekín. En la final del 200 firmó una salida espectacular, aguantó el tirón de su rival a la par hasta los 90 metros, trazó la curva perfecta (a velocidad de vértigo y sin descarrilar) y camino de la compensación pegó un cambio de ritmo descomunal, imposible de seguir para el resto de los mortales. A los 150 metros tenía el triunfo y el doblete en el bolsillo, y lejos de busca una marca estratosférica, comenzó la maniobra de aterrizaje. Primero manteniendo el ritmo y controlando a sus rivales, luego mirando a la pantalla, y a 20 metros de la meta levantando los brazos y golpeándose el pecho. Dejando claro que es el más grande de todos los tiempos.

Por detrás de su tronco erguido y henchido después de firmar otro registro para la posteridad, llegó un Justin Gatlin agónico, que inclinó su tronco para asegurar la plata, la única medalla que estaba ayer en juego para los terrenales. El americano indultado confirmó su progresión en el doble hectómetro, pero la mejora fundamentada en el parón de la sanción le alcanza para sostenerle la mirada a Usain durante 90 metros a cambio de gastar toda su energía y llegar crispado a la meta.