La era Armstrong del atletismo

Una investigación revela que más de cien medallas entre el 2001 y el 2012 podrían haberlas logrado atletas dopados


redacción / La voz

Cuando concluyeron los Juegos Olímpicos de Londres la impresión que la organización liberó sobre el mundo es que acababan de presenciar la cita planetaria más limpia de la historia. La lucha contra el dopaje había sido una de las banderas de la candidatura de la capital británica -la operación Puerto había machacado las aspiraciones de Madrid en aquella elección de la sede-. Sin embargo, aquella estampa se encuentra a punto de saltar por los aires. El Sunday Times y la cadena alemana ARD/WDR han conseguido hacerse con los resultados de 12.000 análisis de sangre de 5.000 atletas entre los años 2001 y 2012. Los dos medios de comunicación en una investigación conjunta remitieron los datos a dos reconocidos expertos en antidopaje: Robin Parisotto y Michael Ashenden. Sus conclusiones, recogidas por la BBC, son escalofriantes. Algunos podios de Londres podrían estar manchados por completo por la lacra del dopaje. El atletismo podría estar viviendo una era de permisividad parecida a la que atravesó el ciclismo durante la época de gloria de Lance Armstrong.

Valores dudosos

Los expertos no habían visto algo de estas dimensiones

«Jamás había visto una colección tan alarmante de valores sanguíneos anormales», relata Parisotto, quien agrega: «Tantos atletas parece que han hecho trampas con impunidad y da la sensación que la IAAF (Federación internacional de atletismo) no ha hecho nada para evitarlo, ha dejado que simplemente suceda». Las cifras que manejan los dos científicos describen un problema de magnitudes colosales. Más de 800 atletas de los 5.000 de los que se han obtenido sus análisis han tenido valores «altamente sospechosos de protagonizar un caso de dopaje o, en último caso, claramente anormales -los valores pueden diferir de los estándares por una enfermedad o embarazo, por ejemplo, pero su incidencia sería de una menor proporción a la que se desprende de este informe.

De hecho, un tercio de las medallas (146, incluidos 55 oros) conseguidas en fondo en los Juegos y en los campeonatos del mundo desde el 2001 hasta el 2012 fueron conquistadas por deportistas que tienen alguna prueba sospechosa. Ninguno de esos atletas han sido despojados de esa medalla hasta la fecha.

Diez podios en entredicho

Un lunar gigantesco para los Juegos de la capital británica

Entre estos metales logrados por presuntos tramposos, diez pertenecen a los Juegos Olímpicos de Londres. De hecho, en algunas finales de la cita de la capital británica, todos los ocupantes del podio habían dado valores anormales durante algún test antidopaje. Si estas dudas razonadas se concretan en realidad, sería un enorme lunar para una cita planetaria que llegó, con una organización impecable, a calificarse como la mejor de siempre.

«Lo que estos datos que manejamos muestran es la misma diabólica dinámica que tenía el ciclismo durante la época de Lance Armstrong», subraya Michael Ashenden. «Es una mancha para la IAAF cuya principal tarea es vigilar a sus deportistas y proteger a los atletas limpios».

Mo Farah y Bolt

Ninguno en la diana

Mucho se ha hablado sobre Mo Farah, el doble campeón olímpico hace tres años, y su probable vinculación con el dopaje. Entrena bajo las órdenes del polémico Alberto Salazar, a quien la agencia estadounidense contra el dopaje (Usada) le ha abierto una investigación formal tras la denuncia de varios deportistas que habrían visto o padecido prácticas fuera de las permitidas por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, en inglés). Sin embargo, por lo que figura en los archivos en poder del Sunday Times y de ARD/WDR, ni Farah ni el rey de la velocidad, el jamaicano Usain Bolt, habrían arrojado datos anómalos durante esos once años.

Siete británicos

Uno del máximo nivel

Pese a que Mo Farah no se encuentra entre los sospechosos, la investigación pone al descubierto que siete competidores del Reino Unido podrían haber incurrido en dopaje. Entre ellos, una figura del máximo nivel. Hasta el momento no se han revelado nombres, porque estos indicios por sí solo no serían suficientes para probar un caso de uso de sustancias prohibidas.

Investigación en curso

La Wada quiere la verdad

El presidente de la Agencia Mundial Antidopaje, Craig Reedie, ya ha anunciado que su organismo creará una comisión independiente para analizar el caso. «La Wada está consternada por estas revelaciones que dañan la imagen de todos los atletas que compiten con honor».

Transfusiones y epo

Los recursos usados para cometer las trampas

En la opinión de los expertos, los datos de esos análisis apuntan a que los tramposos recurrirían al uso de epo en microdosis y las transfusiones de sangre para incrementar el rendimiento.

Rusia aparece como el país con más casos sospechosos

Como ya había ocurrido en enero cuando cinco marchadores, entre ellos, el campeón olímpico en Londres de los 50 kilómetros marcha, Sergey Kirdyapkin, Rusia vuelve a salir señalado en esta investigación. Es el país que tiene más casos sospechosos. De hecho, el 80% de las medallas conseguidas por los competidores bajo la bandera del Kremlin fueron logradas por deportistas cuyos análisis sanguíneos ofrecen dudas a los expertos antidopaje.

En este sentido, la IAAF ha sancionado ya a 23 marchadores rusos desde el 2009 gracias a la utilización del pasaporte biológico. En diciembre del año pasado, un reportaje de la cadena alemana ARD dejaba al descubierto con numerosos testimonios un dopaje sistemático en Rusia, instigado desde instituciones oficiales. En aquella investigación periodística, el exdirector de la Agencia Rusa Antidopaje (Rusada) Witali Stepanov asegura que su mujer, la semifondista retirada Julia Rusanova, le habría relatado cómo ella había recibido durante años sustancias dopantes. «Ella me contó que todos los deportistas en Rusia se dopan porque de otro modo no se podrían lograr resultados», asegura ante la cámara Stepanov. «Los entrenadores son presionados y ellos presionan a los atletas y los atletas, muchas veces, no piensan que hacen algo indebido cuando usan sustancias prohibidas», agregó.

Otros entrevistados, como el entrenador de lanzamientos Oleg Popov, se reafirman en la misma idea de que los deportistas no tienen la posibilidad de rechazar el dopaje. La lanzadora de disco Jevgenia Pecherina sostiene que el 99 por ciento de los atletas rusos se dopan.

En un grabación oculta y realizada con un teléfono móvil, la mediofondista Marija Savinova, oro olímpico en Londres 2012, habla de sus experiencias con los anabolizantes y las prácticas prohibidas.

Kenia, entre los mencionados

Pero no solo los deportistas rusos salen salpicados tras la publicación de los datos de más de diez mil controles sanguíneos realizados entre el 2001 y el 2012. Kenia, una de las potencias de las pruebas de fondo, tendría 18 medallas bajo sospecha.

Por su parte, la IAAF, la propietaria de los datos que fueron puesto al descubierto, recalcó que fueron sustraídos «sin consentimiento» y no desmintió su veracidad. Sin embargo, se reservó el derecho a llevar a cabo todas las acciones legales que considere necesarias para evitar que se sigan utilizando.

Aparentemente, la federación internacional se embarcó desde el 2009 en una campaña para tratar de desterrar a los tramposos del deporte. Estas informaciones pondrían de manifiesto que no lo hacía con tanto ahínco.

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