En Ferrol ahora encestan ellas

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso Lois LA VOZ / FERROL

DEPORTES

CÉSAR TOIMIL

El Universitario, sin cambios en todo el año en el plantel con menos foráneas, permanece en la Liga Femenina y mantiene la llama del básquet en la ciudad

05 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Durante décadas, Ferrol se abrazó a la canasta. En calles, colegios y rincones se ganó fama de plaza de baloncesto. La ciudad contribuyó a la fundación de la ACB, albergó la sede de la URSS en el Mundobasket 86 y disfrutó con un OAR que llegó a jugar la Copa Korac y, sobre todo, se ganó el aprecio popular como un modesto entre gigantes. Poco rastro queda de aquello, más que un pabellón con goteras y remiendos en la pista, una cuidada colección de recuerdos en los bajos de A Malata y la memoria: «¿Te acuerdas cuando...?». Porque el baloncesto masculino lleva lustros no ya lejos de la élite, sino sin apenas un equipo en la segunda o tercera categoría nacional, pues el Ferrol CB pena en la EBA. Ahora en la ciudad encestan ellas. El Universitario logró la semana pasada la permanencia en la Liga Femenina, algo que no había conseguido nunca hasta ahora, y se fija en el mítico Celta como referente deportivo a largo plazo.

El Universitario presume de ser un equipo familiar. Tres o cuatro directivos que se reparten las principales tareas: el presidente, Leopoldo Ibáñez, se encarga de locutar los partidos para las retransmisiones en directo por internet, y su antecesora y esposa, la exjugadora María José López Díaz, ejerce de delegada en el banquillo. Un par de personas más ajustan las piezas de un club que ascendió humilde y quiso mantener esa filosofía en la élite, con solo 230.000 euros para su cantera, el filial y el referente en la máxima categoría.

Quizá por eso el club de Esteiro, el barrio universitario de Ferrol, apenas retocó la plantilla, ni en verano, ni durante la liga.

Todas menores de 26 años

El club apostó por una plantilla joven -la más veterana, Patricia Benet, tiene 25 años-, solo dos jugadoras con experiencia en la Liga Femenina -Bea Sánchez e Itziar Llobet- y dos norteamericanas que vivirían su primera experiencia fuera de Estados Unidos -Peters y Stallworth-. El club finalizó el curso con las mismas 10 jugadoras que lo empezó, algo atípico en un entorno donde las rescisiones de los contratos son moneda de cambio habitual. Solo el Perfumerías Avenida de Salamanca, un histórico, terminó como el Universitario, sin cortar a ninguna jugadora, pero con el colchón que le proporciona una cantera larga para transitar por la temporada con abundantes rotaciones.

Un par de canteranas -aunque con pocos minutos- aportaron la cuota local en la plantilla con menos foráneas de la categoría. El Uni apostó por dos estadounidenses en una liga que le midió con rivales con hasta ocho comunitarias o extranjeras.

Cuarta campaña del técnico

La estabilidad incluye el banquillo. Exbase de nivel en la LEB, el ferrolano Lino López suma su cuarta temporada al frente del equipo, al que había llegado para disfrutar de una inmersión en una nueva responsabilidad y perspectiva. Al mando del Star Center Uni Ferrol vive su primera experiencia en el banquillo y en el baloncesto femenino.

El bloque por encima de todo

«Cuando se jugó la Copa todos nos daban por descendidos y nos decían que nuestro papel era de diez», apunta el entrenador, que entiende que la clave de la permanencia del Universitario radicó en que «la plantilla aparcó los intereses individuales para que todas las jugadoras pusiesen sus virtudes al servicio del grupo».

Tras la estela del primer equipo, el club ha ido construyendo una incipiente cantera, que ahora se acerca a las 200 fichas, en un entorno con la población a la baja, ya por debajo de los 70.000 habitantes.