La otra cara de la Super Bowl

El gran evento del fútbol americano no es solo deporte. Katy Perry, Gisele Bündchen y la cantante de «Frozen» cobraron protagonismo en el mayor espectáculo del momento, seguido por doscientos millones de almas


Redacción / La Voz

No estuvieron solas, ni mucho menos. Doscientos millones de almas se entregaron desde el primer minuto al mayor espectáculo del momento. El University of Phoenix Stadium de Glendale, en Arizona, fue el escenario perfecto para el glamur que complementa todas las finales de las Ligas profesionales de Estados Unidos. Y la más rotunda, la Super Bowl.

Entradas a 25.000 euros para alguno de los 63.000 que se sentaron en las gradas, anuncios de treinta segundos a cuatro millones para los televidentes, y para los ganadores un trofeo de 25.000 euros más 150 anillos de oro blanco y diamantes valorado en 4.500.

La alfombra roja previa al partido y a la fiesta VIP posterior no tenía nada que envidiar a ninguna otra: los ángeles de Victoria?s Secret, Adriana Lima, Britney Spears, Steven Tyler, Bill Gates, Hillary Swank, Rihanna (que también actuó), entre otros.

Protagonistas fueron la intérprete del tema principal de la película Frozen, Idina Menzel. Al descanso, Katy Perry fue la auténtica estrella (apareció suspendida en una), pero compartió tablas con Lenny Kravitz y Missy Elliott. Sonaron California Girls, Work It, Lose Control, Dark Horse, Roar, I Kissed a Girl, Get Ur Freak On y Teenage Dream. El baile de vestidos también fue notable.

Y tras el partido irrumpió la modelo brasileña Gisele Bündchen, esposa del quarterback de los Patriots Tom Brady. Hubo beso y celebración en familia. Ante solo doscientos millones de personas.

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