A sus 37 años, afronta en el Ribadumia su segunda juventud tras marcar 283 goles
04 feb 2015 . Actualizado a las 15:20 h.«Recuerdo que había un chaval que venía de vez en cuando a entrenar. No lo hacía de forma regular. A veces lo subían, y estaba allí con nosotros. Un delantero que no destacaba por nada en concreto. No era un diez en ningún apartado, pero tenía una virtud tremenda: el gol. Marcaba casi todo lo que le llegaba. La definición era lo mejor de él». Así recuerda José Ramón a Changui. El mayor de los hermanos González Pérez estaba en aquel Compostela que sorprendía al mundo con su irrupción en Primera. Un conjunto de leyenda en el que había jugadores como Ohen, Penev, Popov, Passi o Fabiano; y en el que Marquitos, un espigado chaval de A Changuiña (Boiro), comenzaba a asomar la cabeza en la élite.
De aquella primera imagen que guarda Jose Ramón han pasado diecisiete años. Ahora, Marcos Yáñez Fernández (10 de abril de 1977) apura sus últimos años de fútbol, como un respetado delantero del balompié gallego. Hace casi una década que no está en el fútbol profesional, pero sigue despertando admiración por los campos que pasa. Desde su debut como sénior en el año 1996, defendiendo los colores del Vista Alegre (filial del Compos que arrasaba en Tercera), ha marcado 283 goles. De ellos, 73 los ha convertido desde el 26 de enero del 2013, momento en el que decidió vivir su segunda juventud en el Ribadumia, equipo que entrenaba y sigue dirigiendo Gabi Leis, el técnico que le vio marcar el primer gol en el Compostela el 8 de marzo de 1998.
«Acababa de coller ao equipo, (en sustitución de Fernando Vázquez, que fue quien le hizo debutar el 7 de septiembre de 1997 en Mérida) e tiñamos un partido importante en Santander. Púxeno de titular e marcou o gol na segunda metade que nos deu a posibilidade de empatar», destaca Gabi Leis. «Era un chaval moi comprometido. Tiña un don. O gol», añade.
El destino quiso que ambos se hayan reencontrado en el Ribadumia, equipo con el que consiguieron el ascenso desde Preferente el pasado verano y que ahora tienen colocado en la cuarta posición de Tercera. En plaza de play off de ascenso a Segunda B. «Quizáis chegoulle demasiado cedo a oportunidade na élite. Agora madurou como persoa e como xogador. Igual ata ten más ilusión agora. Coido que aínda hai Changui para anos», señala el preparador compostelano, contento por el rendimiento del delantero, ya que lleva 21 goles en la presente temporada, a pesar de que se perdió un tramo de la misma por lesión. En los 442 equipos de categoría nacional, solo Cristiano (28 goles), Messi (22) y Rubén Pérez (23), del Varea, superan sus números.
Catorce equipos diferentes
Tras su primera irrupción en la élite, Changui se marchó cedido al Pontevedra, en donde sobresalió haciendo 21 goles en Segunda B. Allí compartió vestuario con Piscis, ahora entrenador del Arousa. «Era, y es, un definidor nato. Recuerdo a pocos jugadores como él, con ese olfato goleador. Nada más llegar al equipo, ese chaval de 21 años le decía al portero: ?te la voy a tirar por ahí?. ¡Y se la metía!», destaca el preparador. «Ahora está viviendo una segunda juventud y lo sufro como rival. Tiene unas condiciones innatas que lo convierten en especial. Tiene el don del gol», añade.
Esa campaña en el Lérez fue su despegue definitivo. El Compostela lo recuperó y lo traspasó por tres millones de euros al Deportivo en el año 2000, club con el que firmó hasta el 2007 con una cláusula de rescisión de 60 millones de euros. Sin embargo, solo jugó 13 minutos en Liga con el club coruñés, siendo cedido al Elche, Poli Ejido, Las Palmas, Pontevedra y al Skoda Xanthi griego. El Dépor lo despidió en el 2006 y un juzgado obligó a indemnizarle con 232.988,66 euros. A partir de ahí, el delantero comenzó un largo peregrinaje por el Extremadura, Ciudad de Santiago, Santiago, Boiro, Estradense, Atlético Ribeira y, desde el 2013, Ribadumia.
Diecinueve temporadas, catorce equipos y 283 goles después, Changui sigue demostrando que tiene un don.