Ocho de cada diez encuestados prefieren que el castigo para los que lanzan insultos y cánticos exaltados desde de la grada sea la expulsión del estadio. Solo el 4,2 % de los consultados por Sondaxe defienden el cierre de los campos como medida punitiva para combatir los menosprecios de los asistentes a un encuentro. Para la mayoría, esta medida es excesiva. Los encuestados creen que los que deben quedarse fuera de la grada son los culpables.
Hasta ahora sí se han registrado cierres de estadios de diferentes países de Europa por cánticos e insultos racistas. Clubes como el Lazio han sido castigados con este tipo de sanciones, aunque también se ha prohibido a aficionados el acceso a recintos en los que se celebran competiciones deportivas.
En España ni siquiera cerró las puertas el Camp Nou tras el lanzamiento de una cabeza de cochinillo. Acción con la que un asistente recibió a Figo, exjugador barcelonista, en el duelo ante el Madrid. El Villarreal zanjó el lanzamiento de un plátano a Alves en El Madrigal con una multa. Las sanciones ejemplares no han sido habituales y se perciben como desmesuradas.
Según la encuesta de Sondaxe, es mucho mayor la oposición al cierre de estadios en las ciudades que en los núcleos de menos de 5.000 habitantes. Y son los encuestados más jóvenes los que alcanzan un índice mayor los que respaldan este castigo, con el 6,2 %.
En la segmentación por afinidades políticas, el apoyo al cierre solo supera el 10 % entre los votantes de AGE, con un 11,5 %. Los siguientes del ránking son los que apoyan al PSOE, con un 6 % de partidarios de clausurar los campos. Entre los afines al BNG la apuesta por la expulsión de los infractores es casi unánime, con el 94,9 %. Aunque cuando se planteó el endurecimiento de las sanciones también hubo quien planteó si también debería habría que ser más estrictos con la violencia verbal en las sesiones del Parlamento gallego.
Violencia en el fútbol