La cantera global, a debate

Pablo Gómez Cundíns
pablo gómez REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Niños de la escuela de fútbol Bola de Ouro, patrocinada por el futbolista hispano-brasileño Diego Costa, en Sergipe (Brasil).
Niños de la escuela de fútbol Bola de Ouro, patrocinada por el futbolista hispano-brasileño Diego Costa, en Sergipe (Brasil). Marcelo Sayão < / span>efe< / span>

La sanción al Barcelona por irregularidades en el fichaje de menores servirá de punto de partida para una redefinición del trabajo con las jóvenes promesas

02 ene 2015 . Actualizado a las 15:49 h.

Jamás la FIFA se hubiese imaginado un escenario mejor para ejemplificar acerca de la aplicación de una norma imprescindible en la sociedad actual y, de paso, dar un golpe de autoridad. La sanción al Barcelona (prohibición de fichar hasta enero del 2016, ratificada por el Tribunal de Arbitraje Deportivo) por irregularidades en el fichaje de menores de edad sitúa al club catalán en el límite de su pulso al organismo mundial y al fútbol ante un incierto futuro en lo relacionado con el trabajo de cantera. Estas son algunas de las cuestiones fundamentales para el entendimiento del nuevo escenario.

¿Recurrirá el Barcelona la sanción del Tribunal de Arbitraje Deportivo?

Aunque en su comunicación oficial de respuesta a la decisión del TAS el Barcelona aseguró que «cuando los fundamentos jurídicos del laudo del TAS sean notificados, el club procederá a su estudio y valorará las diferentes opciones legales disponibles, entre otras, la posibilidad de recurrir el laudo arbitral ante el Tribunal Federal Suizo», no parece probable que esto vaya a suceder.

En primer lugar, porque acudir a la justicia ordinaria enfrentaría al Barcelona y a la FIFA en una guerra cuyos precedentes siempre se han saldado a favor del organismo mundial. La FIFA insiste en mantenerse por encima de la ley y no acepta incursiones de la justicia ordinaria en su funcionamiento interno, coartando la voluntad de los clubes cuando sopesan esta opción.

Además, los expertos consideran que el Barcelona tendría serias dificultades para salir airoso de su recurso al Tribunal Federal Suizo.

¿Serán castigados también el Atlético y el Real Madrid?

Todavía es pronto para saberlo, aunque es probable que sí. La FIFA esperará a conocer los fundamentos jurídicos de la resolución del TAS (que podrían tardar unos meses en hacerse públicos) para decidir si abre sendos expedientes a cada club con base en las investigaciones previas que ya se han realizado y que reflejan prácticas similares a las que han acarreado la sanción al Barcelona.

Todo parece indicar que estas informaciones previas acabarán convirtiéndose en expedientes sancionadores, pero hasta la aplicación de un castigo hay un largo camino por recorrer. Por el momento, la FIFA ha encontrado en el Real Madrid y el Atlético indicios de actuaciones parecidas a las llevadas a cabo por el Barcelona en los fichajes de futbolistas menores de edad.

¿Qué consecuencias puede acarrear la sanción para el futuro del fútbol?

Los clubes se verán obligados a redefinir su trabajo con la cantera, ante la imposibilidad de importar jóvenes promesas de forma incontrolada, como hacían hasta hace poco tiempo. En el espíritu de la norma está la protección del menor, que conlleva que el niño crezca y se desarrolle en su entorno.

Esto obligará a los grandes clubes europeos a multiplicar y reforzar sus estructuras en otros países. Por ejemplo, creando escuelas de fútbol efectivas en las que formen jugadores hasta que legalmente puedan trasladarlos a Europa. Los grandes clubes ya manejan este tipo de escuelas, pero en la práctica funcionan como centros de captación de talentos, que eran inmediatamente arrancados de su entorno y trasladados a Europa para su integración en el nuevo club. A partir de ahora, la primera gran etapa formativa tendrá que realizarse en el país de origen del futbolista.

Ya no se importarán jugadores, se exportará estructura.

¿Cabe la posibilidad de una entente de clubes molestos?

Tampoco parece probable. Por un lado, los clubes europeos de mayor peso no han sido precisamente un ejemplo de unión en la búsqueda de acciones y objetivos comunes. Por otro lado, todo podría quedarse en una cruzada de los clubes españoles contra la FIFA, dado que desde que la norma entró en vigor, otras entidades de gran calado, como las pertenecientes a la Premier League, han cumplido la norma a rajatabla y no tienen razones para iniciar un pulso contra el ente rector del fútbol.

¿Se justifica el celo de FIFA?

Rotundamente, sí. Tal y como explicaba en La Voz Rafael Alonso (abogado y máster en Derecho Deportivo, Bufete Caruncho, Tomé & Judel), «la restrictiva norma de la FIFA tiene una loable finalidad cual es la erradicación de situaciones dramáticas de menores abandonados a su suerte por sus agentes, principalmente en ciudades europeas, tras no haber conseguido integrarse en clubes en los que desarrollar una prometedora carrera y generar así pingües beneficios para el agente».

Cierto es que en el caso de los grandes clubes mundiales, en este caso el Barcelona, los niños reciben los cuidados oportunos, una oportunidad profesional y en muchos casos unos ingresos que les permiten abandonar situaciones incluso de pobreza extrema en sus países de origen. Lo que no evita prácticas delictivas que aumentan a medida que clubes, agentes y entorno se zambullen en niveles de mercadeo que incurren incluso en el tráfico de menores. La norma no puede ser selectiva, sino que debe atañer a todos por igual.