Ultras: los extremos se tocan

Los Riazor Blues forjan sus alianzas entre las peñas radicales de izquierda, mientras que el Frente Atlético abandera el bloque de la derecha


Redacción / La Voz

Dos ejes polarizan el mapa de los grupos ultra en el fútbol español. La inmensa mayoría (más de medio centenar en activo) se identifican con la derecha fascista o con una ideología de extrema izquierda que en las comunidades históricas se suma generalmente al independentismo.

En ese escenario se producen las alianzas entre peñas de unos y otros clubes, aunque surgen también las fobias. El trasfondo suele ser ideológico, pero con una excepción: la rivalidad histórica y deportiva, que en ocasiones es aún más poderosa. Eso hace, por ejemplo, que Boixos Nois (Barcelona) y Ultras Sur (Real Madrid), ambos de extrema derecha, se declaren un odio eterno, o que Riazor Blues y Celtarras, de orientación muy similar, no se puedan ver.

En los incidentes del domingo se produce claramente un enfrentamiento ideológico (no exento de rivalidad deportiva). A la izquierda, los Riazor Blues, Bukaneros (Rayo Vallecano) y Alkor Hooligans (Alcorcón). A la derecha, el Frente Atlético con los también ultraderechistas Ultra Boys (Sporting de Gijón).

El choque con los asturianos no es nuevo para los Blues. Basta recordar la batalla campal que las dos peñas protagonizaron en febrero de este año en las calles coruñesas. Al igual que el pasado domingo, los dos grupos habían madrugado para zurrarse. La pelea se produjo a las 10 de la mañana en la Ronda de Outeiro, aunque ya había habido una escaramuza a las 7. El resultado, un herido y cuatro detenidos.

Bengalas de Curva Nord

La relación con el Frente Atlético siempre ha sido tensa, con rifirrafes puntuales en los últimos años tanto en Riazor como en el Calderón, aunque nunca con la violencia desatada esta vez. Pero de la espeluznante batalla de bengalas de Madrid Río hay un precedente muy reciente en A Coruña. Concretamente, el pasado 21 de octubre, entre aficionados radicales del Dépor y del Valencia, los Curva Nord, que han integrado a los Yomus, de antigua enemistad con los blanquiazules.

También el hermanamiento de los coruñeses con los sevillistas de Biris Norte viene de lejos. Ya habían animado al Dépor en el Santiago Bernabéu durante la disputa de la final de Copa del 2002, el recordado Centenariazo. Y los Blues dieron la cara por ellos cuando se enfrentaron al expresidente Del Nido. Es muy probable que por esa amistad fuesen detenidos ayer tres aficionados del Sevilla que causaron destrozos en un restaurante frecuentado por seguidores del Atlético. De nuevo el juego de las alianzas, que este fin de semana situaba en las inmediaciones del Calderón, junto a los coruñeses, a miembros de Bukaneros (Rayo) y Alkor Hooligans (Alcorcón), grupos de extrema izquierda.

En el bando contrario, el Frente Atlético pasa por ser uno de los colectivos ultra más violentos de España. A su espalda llevan desde hace 16 años el asesinato de Aitor Zabaleta, seguidor de la Real Sociedad. Tienen unos 2.500 seguidores y pocas amistades en el resto del país.

Sus enemigos, en cambio, proliferan por todas partes. Sin ir más lejos, los Celtarras, con los que protagonizaron graves incidentes en Vigo en enero del 2010. A un joven celeste le rompieron una litrona en la cabeza y lo patearon en el suelo entre gritos de Heil, Hitler. Cien puntos de sutura para el chaval.

También se las han tenido tiesas con los Biris y cualquier otro grupo de extrema izquierda o ideología nacionalista. Desafían asimismo a los Ultras Sur, pese a compartir dilección por el fascismo, y a las Brigadas Blanquiazules (Espanyol), precisamente por su hermanamiento con la peña madridista.

En este pulso de alianzas que dirimen unos y otros se llegan a crear profundos lazos de amistad que en ocasiones tienen consecuencias inesperadas. Una de las valedoras históricas de los Riazor Blues era la peña del Athletic Tripustelak Taldea. De forma paralela, otra agrupación radical del club vasco, Herri Norte, se vinculó a los Celtarras. El enfrentamiento entre las hinchadas gallegas cogió por el medio a las bilbaínas, que mantuvieron con firmeza sus alianzas. Hoy, Tripustelak no existe. Desapareció a raíz de aquel desencuentro, sostienen los Blues, por la presión de Herri Norte, más poderosa.

Los descensos del Deportivo abrieron nuevos horizontes a los radicales blanquiazules. Fruto de la estancia en Segunda División es su mayor relación con los ultras del Alcorcón, pero también con los del Jerez Deportivo (Colectivo Sur). Su rivalidad con los gijoneses les ha acercado también a los ovetenses de Symmachiarii. Estos últimos desplegaron el domingo una pancarta en apoyo de la peña coruñesa tras la muerte de Francisco Javier Romero en el Manzanares.

La mayoría de las peñas radicales españolas y sus alianzas se forjaron en los años ochenta y noventa. El control policial de los estadios y, sobre todo, la obligación de dotar de asientos a todas las gradas supusieron un batacazo importante para estas agrupaciones.

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