La meticulosidad hecha éxito

Xosé Ramón Castro
x. r. castro REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Lolo Penas amplía su colección de triunfos dominando las principales populares

18 nov 2014 . Actualizado a las 10:34 h.

Dos décadas después de calzarse las zapatillas por primera vez, Lolo Penas disfruta del atletismo en toda su intensidad. Con 37 años a cuestas, el arzuano recoge ahora todo lo que ha plantado durante su longeva vida atlética. Sus dos triunfos en las citas de Santiago y Ourense, las más populosas del concierto gallego, son una muesca más en el palmarés de un hombre que supo bajarse a tiempo del atletismo profesional, pero que jamás se ha perdonado una sesión de entrenamiento. Lolo, que comenzó en los 800 metros, y que ha sido internacional con España en 13 ocasiones en cuatro disciplinas diferentes, se prepara ahora para probarse en el maratón. Pero sin exigencias. Para el fondista ha llegado el momento de gozar en el mundo de las populares, en el que nació, en el que ha sido capaz de inscribir su nombre en el palmarés de ganadores de la decena de pruebas más importantes de Galicia y en el que quiere colgar las zapatillas algún día todavía lejano.

«Comencé haciendo 800 metros en la Universidad de Santiago», recuerda de su toma de contacto con el atletismo. Sin material para correr y con solo dos días de entrenamiento por semana, hizo una marca xeitosa, 1m 53s. Fue aquel registro el punto de arranque deportivo para un joven que cuando se mudó a A Coruña comenzó a tomarse el atletismo en serio. «Me gustaba correr y me puse en manos de García Verdugo». Con el mítico entrenador gallego vivió su primer éxito, campeón de España promesa de 1.500. Con solo dos temporadas encima.

A partir de ahí fue subiendo distancia: 5.000, 10.000, media maratón y maratón. También comenzó a acaparar éxitos, aunque los campeonatos de España en cinco y diez kilómetros (en pista y ruta) le llegaron ya pasada la treintena, y de paso internacionalidades, desde el milqui al campo a través (ganó un nacional de cros corto en el 2008). También campeonatos del mundo en el 10.000.

Pero Lolo siempre tuvo claras las prioridades. Hasta los 30 años se dedicó en cuerpo y alma al atletismo. Era un profesional, aunque con recursos económicos limitados, «pero siempre fui consciente de que del atletismo no se podían vivir. Que pasados los 30 la gente mira un currículo laboral y académico, no el deportivo. Disfruté mucho, pero tenía claro que debía dejar el profesionalismo porque hay vida más allá del atletismo».

La oposición

Por eso aprobó una oposición a instituciones penitenciarias que le aseguraba el sustento y que le dejaba un resquicio para seguir corriendo. A base de soportar horarios intempestivos. «En verano entreno a las seis de la madrugada y a las siete me voy a trabajar hasta las diez de la noche, y en invierno entreno a las tres o a las diez, cuando salgo», desvela.

A día de hoy, el atleta gallego sigue sin perdonarse un entrenamiento, pero se lo toma con más calma. Lolo admite que le ha llegado el momento de pasárselo bien y nada mejor que hacerlo rodeado de populares. «Nací en este mundo, me considero un popular más y estoy disfrutando como nunca». Eso no quiere decir que cierre la puerta a alguna llamada de la selección o que se haya puesto fecha de caducidad. De hecho, ya ha señalado el maratón de Sevilla para estrenarse en la distancia. «Quiero saber si estoy preparado». Nadie lo duda.