Las claves de un Federer eterno

Paulo Alonso Lois
PAULO ALONSO LOIS REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Federer ya ganó seis veces el último campeonato de la temporada de la ATP.
Federer ya ganó seis veces el último campeonato de la temporada de la ATP. LEON NEAL afp

El suizo volea sobre una colchoneta y exprime su genética privilegiada para intentar ganar el Masters con 33 años, lo nunca visto, tras 82 partidos en el 2014

15 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Los años ochenta dieron al tenis un puñado de jugadores que convirtieron el cambio de siglo en un vaivén de ganadores. La clase de Nalbandian, el genio de Safin, la versatilidad de Ferrero, el toque de Coria, el servicio de Roddick y la frialdad de Davydenko animaron el inicio de la pasada década. Luego quedaron a la sombra de la tiranía de Roger Federer, y ahora comparten su condición de retirados, machacados casi en igual medida por las lesiones de un circuito que jubila antes que nunca a sus estrellas y la falta de motivación que nubla la voluntad llegada una edad. Todos menos el suizo, que el domingo puede coronarse en Londres campeón del torneo de maestros -ahora denominado ATP World Tour Finals- a los 33 años, lo nunca visto. Después de tres partidos en los que no cedió un set ni un servicio, y tras machacar por 6-0 y 6-1 a Murray, hoy juega ante Stan Wawrinka su duelo de semifinales (Teledeporte, 21.00), que también cruzan a Novak Djokovic con Kei Nishikori (15.00).

En la pista rápida y cubierta del O2 Arena afloran las condiciones de Federer, dotado para atacar desde el fondo, estilista para jugar en la red y ágil para intentar el saque-volea. Pero al disputarse tras toda una temporada, el evento, históricamente, ha castigado a los veteranos. Por eso nadie más que el suizo levantó la copa cumplida la treintena, como ya hizo hace tres temporadas.

El trabajo físico hoy se une al entrenamiento en pista. Por eso Federer, según explica su preparador, Pierre Paganini, se lleva el balón medicinal a la cancha, golpea lastrado por pesas o frenado por gomas y hasta volea subido a una pequeña cama elástica para aunar agilidad de apoyos y tacto en la mano. Diez horas de sueño diarias, diez en un padre de un par de mellizos, completan sus hábitos de descanso, otra clave.