El Pontevedra se queda sin poder entrenar ante la falta de campos

Roi Palmás
roi palmás PONTEVEDRA / LA VOZ

DEPORTES

El césped de Pasarón no resistiría un entrenamiento y dos partidos en apenas cinco días.
El césped de Pasarón no resistiría un entrenamiento y dos partidos en apenas cinco días. ramón leiro< / span>

La plantilla tendrá descanso forzoso para salvaguardar el césped de Pasarón ante las intensas lluvias y las próximas citas contra Bertamiráns y Celta

08 nov 2014 . Actualizado a las 10:03 h.

La plantilla del Pontevedra tendrá hoy descanso forzoso. Un club con un potencial económico, logístico y deportivo como el granate se ha visto atrapado, de nuevo, ante la imposibilidad de encontrar un lugar donde sus futbolistas se puedan ejercitar en la previa de un choque que podría devolverles a la zona de promoción de ascenso.

Las últimas lluvias caídas en la ciudad hacen que la hierba natural de Pasarón acumule gran cantidad de agua. Por ello se desaconseja una sesión de entrenamiento en la previa del partido de mañana ante el Bertamiráns, ya que podría quedar notablemente dañado cuando más falta hace para que el balón ruede a la velocidad que quiere Luisito y los jugadores.

Por si esto fuera poco, el próximo miércoles se disputará en ese mismo escenario el Trofeo Luis Otero ante el Celta, lo que definitivamente obliga a la entidad a salvaguardar todo lo posible el verde de su feudo.

Habitualmente, durante la semana, los granates trabajan en los campos de A Xunqueira de hierba sintética. El problema es que los sábados en horario matutino estas instalaciones están reservadas para las categorías base de los numerosos clubes que tienen competiciones ligueras.

Este mismo problema se repite en otras localidades cercanas, ya que el sábado por la mañana es una de las franjas más delicadas en las diversas ubicaciones. Del mismo modo, no ha sido posible reservar espacios ni en Monte Porreiro, ni en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva, ni en la propia A Xunqueira.

Luisito, el técnico del equipo, lamenta esta circunstancia y asegura que «si me dan un campo, iría a trabajar encantado», pero asume que tendrá que dar día libre a sus futbolistas. De hecho, ha descartado trabajar en gimnasio porque la carga física de la semana ha sido más que suficiente y lo que prima es el trabajo sobre el césped.

Segunda vez esta temporada

Estos hechos son uno de los grandes quebraderos de cabeza de la cúpula directiva y de la dirección técnica, que padecen estas limitaciones con demasiada asiduidad. El pasado 13 de agosto, tras la disputa del amistoso entre Celta y Deportivo, el césped de Pasarón quedó en cuarentena para intentar recuperarlo y que estuviese en las mejores condiciones de cara al debut liguero, que se produjo 18 días más tarde. Durante esas más de dos semanas los jugadores tuvieron que peregrinar en busca de campos y no pisaron su estadio hasta el momento en el que arrancaba la competición.

Es previsible que durante los próximos meses, siempre y cuando no se encuentre una solución a esta falta de campos para poder trabajar los sábados, en las previas de los partidos, se pueda volver a repetir.