El Portomar arranca la Liga Femenina 2 con un quinteto titular de enorme potencial, aunque falto de rotaciones de garantías para una competición de 22 jornadas
24 oct 2014 . Actualizado a las 04:58 h.La Liga Femenina 2 retorna mañana al pabellón de Fontecarmoa medio año después, con el Portomar Cortegada reafirmándose en su papel de clásico del baloncesto femenino español. El conjunto vilagarciano recibirá en primera instancia a un viejo conocido, el León Cuna del Parlamentarismo.
Será el primer examen de un plantel con pocos cambios de cromos, pero de sumo calado, cuyo potencial, unido a la recomposición del Grupo 1 de la LF2, hacen soñar con un luminoso horizonte. ¿Jugar la fase de ascenso a la Liga Femenina? De partida no debería resultar una idea descartable. Sobre todo, cuando el Portomar sale, como la pasada campaña, sin la menor presión clasificatoria.
«¿O obxectivo? Ser moi competitivos, e que as nosas xogadoras, a maioría de menos de 20 anos, sigan progresando. Logo, ir vendo como vai a tempada, e esixirse para gañar o máximo número de partidos. Pero falar dun posto na clasificación final non ten sentido cun plantel tan novo». Lo dice el técnico del Portomar, con la grata experiencia de la pasada Liga en el recuerdo, cuando el rejuvenecido Cortegada cerraba su etapa de transición entre el gran equipo modesto de la LF y un proyecto de plantel con posibilidades de ascenso cimentado sobre los frutos de la cantera de Carril.
«A tempada pasada o obxectivo era non descender, e cando tivemos a ocasión de loitar polos catro primeiros postos, tentámolo co apoio da nosa afección», repasaba ayer Domínguez. El reto ahora es exactamente el mismo.
Las marchas de Salomé y Andrea Ríos parecen haber sido mejoradas con el regreso desde el Cadí de LF de la mejor jugadora arousana de la historia, la escolta vilagarciana Sara Gómez, y el fichaje de la cinco senegalesa Ndeye Tabara Samba, ganada para la causa del Cortegada bajo la promesa de disponer del protagonismo que no pudo hallar la Liga pasada en el Al-Qázeres. Prueba de la calidad de Tabara es que el conjunto extremeño le habría propuesto una oferta de renovación aún después de dar el salto a la LF.
Con Sara y Samba, junto a Montse, Aliaga y Sy, el Portomar dispone de un potente quinteto. El problema, el déficit de rotaciones. Sobre todo tras perder prácticamente para toda la temporada a Nogueira, llamada a ser la rotación de Gilabert -ahora lo será Espe Ventoso tras un año sabático-, y a falta de un diagnóstico final, la posibilidad de que Carballa, el recambio de Aliaga, corra la misma suerte por sendas graves lesiones de rodilla. Claro que sin Ferrol ni Al-Qázeres, en una Liga aparentemente igualada, y vista la grata imagen de pretemporada, la imaginación del Portomar no debería tener hoy límite.
baloncesto