El plan renove de la selección española se estanca

La falta de humilidad, la poca contundencia en las áreas y la ausencia de jugadores como Denis Suárez, algunas claves que explican la decepción de la sub-21

Colpisa
Redacción

¿Está en crisis el fútbol español después de un período de esplendor? ¿El modelo del gran Barcelona trasladado con sonados éxitos a las selecciones está agotado? ¿Sobran jugadores de un perfil similar y faltan grandes especialistas? ¿La condición física de base de la que hablaba siempre Luis Aragonés no acompaña a la exquisita técnica de perlas como Isco? Este tipo de cuestiones a las que solo responderá el tiempo surgieron tras el fracaso del combinado absoluto de Vicente del Bosque en el Mundial de Brasil y se renuevan después de que los niños prodigio que dirige Albert Celades se quedasen fuera de la fase final del Campeonato de Europa sub-21 y de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

A la hora de hacer balance, el técnico barcelonés evitó dramatizar de cara al futuro, aseguró que España no se merecía ese castigo, agradeció el esfuerzo de los chavales, que se quedaron «destrozados» tras la derrota sufrida en el Ramón de Carranza, y concluyó que en caliente no es momento para decidir si continúa o dimite. Los dos títulos europeos conquistados de forma consecutiva por la sub-21 en Dinamarca 2011 e Israel 2013, ambos con Luis Milla en el banquillo, demuestran que el modelo futbolístico que se sigue en esta categoría es correcto, aunque sí hay matices que conviene escudriñar, igual que está haciendo Luis Enrique en el Barça.

Al margen de la mala suerte, hay varios factores que pueden explicar esta decepción olímpica. Por encima de los resultados, la sub-21 es un vivero de la absoluta. Para ejecutar su plan renove, Del Bosque ha recurrido a jugadores como Carvajal, Bernat, Koke y Alcácer, que por edad hubieran podido participar en esta eliminatoria ante la correosa y rudimentaria Serbia. Las ausencias eran importantes pero no eximen de responsabilidad porque el equipo era extraordinario

En el debe de Celades está no haber incluido ni tan siquiera en el banquillo al lateral Alberto Moreno, fichado este año por el Liverpool, y no haber contado con el gallego Denis Suárez, el versátil futbolista cedido por el Barcelona al Sevilla. También hay que responsabilizar en gran medida a Morata por esa absurda tarjeta vista en el descuento del choque de ida que le dejó sancionado para la vuelta. A día de hoy, el delantero juventino es más rematador y experto que el azulgrana Munir.

Alejada de viejos estereotipos relacionados con la furia y los atributos masculinos, España es fiel a un estilo de toque, control de tempo de juego y proyección ofensiva. Ya desde las escuelas en el fútbol base, se eligen a sus jugadores por su calidad técnica más que por su físico. Llegadas las derrotas, sin embargo, conviene colegir que el juego preciosista, la filigrana y la posesión no sirven si no se acompañan de contundencia en ambas áreas, presión y dominio de la estrategia y los detalles.

No confundir paciencia con parsimonia

Confundir paciencia con parsimonia es un problema que le ocurrió al Barça con Tata Martino, afectó al combinado de Del Bosque tras alcanzar la gloria y también sufren los jóvenes valores. Una cosa es madurar los partidos, mover el balón de lado a lado y buscar la distracción del oponente para penetrar, y otra muy distinta jugar casi al paso. Sin intensidad, sin velocidad en los movimientos con y sin balón, y sin profundidad, en el fútbol moderno estás muerto. Por eso Del Bosque insiste ya en mezclar el juego en corto y en largo y en aprovechar más las virtudes o características que adornan a Diego Costa.

«Hay que ir paso a paso, ser humildes, conscientes de lo que somos, de lo que tenemos entre manos y luego afrontaremos el siguiente reto. Trabajar y esforzarse desde la normalidad es la única forma de conseguir cosas», pregonó Celades nada más aterrizar en el cargo. Esa humildad se echó en falta a jugadores tipo Isco o Muniain, maravillosos pero aparentemente algo sobrados en su forma de jugar. Desde hace tiempo en la Federación no existen los compartimentos estanco porque se entiende que la conexión entre los diferentes seleccionadores es básica. Por ello es muy común ver a Celades y a Del Bosque dialogar y compartir experiencias en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Existe comunión entre los entrenadores, pero cada uno maneja su parcela. Nada tiene que ver el presente con tiempos pretéritos en los que José Emilio Santamaría, Luis Suárez, Javier Clemente o Iñaki Sáez compaginaban los banquillos de la absoluta y de la sub-21.

El oro de 1992

Aquel oro de Barcelona Campeona olímpica en Barcelona 1992, la Quinta de Cobi, con Vicente Miera en el banquillo y baluartes como Ferrer, Abelardo, Guardiola, Alfonso o Kiko en el campo, y subcampeona en la lejanísima cita de Amberes 1920 y en Sidney 2000, la selección española trataba de resarcirse de su nefasta participación en Londres 2012, donde los chicos de Milla, con refuerzos como Jordi Alba, Javi Martínez o Juan Mata, partían entre los grandes favoritos y fueron eliminados a las primeras de cambio en un grupo con Japón (0-1), Honduras (0-1) y Marruecos (0-0). Sus dos títulos continentales y la magnífica primera fase completada, con pleno de victorias hasta un empate con Austria en el último partido, permitían concebir ahora grandes esperanzas. Pero España no pudo aprovechar el 0-0 de la ida y cayó eliminada tras sufrir su primera derrota en 34 partidos.

Desde la cita australiana de finales de siglo XX, con los Aranzubía, Puyol, Marchena, Capdevila, Albelda, Xavi, Gabri, Albert, Luque Tamudo o José Mari derrotados por Camerún en una final decidida por penaltis, los Juegos Olímpicos han sido una cruz. La de Río será la quinta ausencia del fútbol español en los últimos nueve Juegos Olímpicos. No pudo adquirir el billete para Atenas 2004, tras no conseguir clasificarse tampoco para la Eurocopa de Alemania. Con jugadores como Victor Valdés o Villa, la selección perdió un duelo directo con Suecia que se recuerda por el penalti fallado nada más entrar por el Guaje Villa. Ese equipo de Juan Santisteban y Armando Ufarte echó en falta a Reyes y Fernando Torres, ya asentados en la absoluta.

Un ciclo después, la Nueva Balastera de Palencia se estrenó con un fracaso de la renovada selección sub 21, que se quedó fuera del Europeo de Holanda y de los Juegos de Pekín. Los goles de Chiellini y Montolivo dejaron en anécdota el tanto de Roberto Soldado, e Italia apeó a la generación de Silva, con otros jugadores notables como Rubén de la Red o el navarro Raúl García, hoy internacional absoluto de nuevo cuño. Iñaki Sáez era el responsable de ese equipo.

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