El Al Nassr de Arabia Saudí entrenado por el técnico gallego deslumbra por su fútbol combinativo y domina la liga del país donde aún permanece invicto
05 oct 2014 . Actualizado a las 11:53 h.Un vídeo se multiplica estos días en Internet. Recorre la red a una velocidad endiablada. Está grabado en un rincón de Oriente Próximo. Son 25 toques sin rechistar, sin que el contrario tan siquiera tenga oportunidad para protestar. Es un sentido homenaje al fútbol combinativo. Ese tipo de jugadas que entronizaron al Barcelona de Guardiola o que elevaron a la selección española sobre el cielo de Kiev para dibujar ante Italia una de las mayores demostraciones de superioridad en la historia de las finales de la Eurocopa. Pero en esa acción que viaja codificada en un lenguaje de unos y ceros no intervienen futbolistas tan lustrosos como Xavi, Iniesta, Xabi Alonso o Messi. Son piezas más modestas. Con calidad, pero de una fila intermedia a lo que otro director de orquesta les habría reservado una función oscura. Sin embargo, bajo la batuta del entrenador gallego Raúl Caneda (O Grove, 1969), deslumbran en el Al Nassr de Arabia Saudí.
Desde su llegada este verano, el técnico ha conseguido revolucionar la imagen que exhibía uno de los grandes clubes del Golfo Pérsico. No es una novedad para él. También lo había hecho en el Al Ittihad de la misma liga, esa que ahora lidera con seis triunfos en seis partidos. No conoce la derrota, tiene un currículum inmaculado con el que se ha vuelto a ganar la admiración de todos los aficionados al balón, de todos los seguidores de esa filosofía en la que la posesión de la pelota ocupa la categoría de dogma. Esos que se preguntan cómo se manejaría un bloque de alguna de las ligas más importantes del planeta diseñado por Raúl Caneda desde la banda.
«Para jugar bien al fútbol no es necesario tener a Xavi o a Iniesta», responde categórico el técnico gallego cuando se le cuestiona al respecto. «Lo importante es creer en jugadores con talento, apostar por ellos. Luego todo el mundo aplaude cuando hacen cosas impresionantes en el campo, pero resulta complicado que les den minutos. Las reticencias son las de siempre, las que ya tenían con Xavi. Que no defiende, que si esto o lo otro...», reflexiona Raúl Caneda, quien recalca: «Quizás el camino más fácil o más habitual para un entrenador es el de decir que no tienes a esos hombres extraordinarios, que te falta calidad para tratar de ganar jugando bien, pero son solo excusas o una gran mentira».
En cuanto a la facilidad con la que se han adaptado los futbolistas a la propuesta que se ha llevado desde Europa, Caneda destaca: «Pese a lo que nos pueda parecer, aquí hay una cultura arraigada de jugar con el balón pegado al pie, así que no ha sido nada anómalo. «Y ahora, la verdad es que estoy satisfecho de cómo estamos jugando y de que estén saliendo las cosas como habíamos previsto en una competición y en un rincón del planeta que es tremendamente exigente para los entrenadores», comenta el preparador que comenzó su trayectoria en los banquillos como segundo de Juanma Lillo.
Difícil para triunfar
Y es que el Golfo Pérsico es un lugar complejo para los técnicos. Los dirigentes piden resultados inmediatos para los desembolsos que realizan apoyados en el dinero del petróleo. Si no llegan, el primero en pagar las consecuencias es, como suele ocurrir en estos casos, el entrenador. «En seis jornadas de Liga que llevamos en Arabia Saudí ya hay cinco o seis compañeros a los que se les ha buscado recambio. Permanecer durante más de una temporada es un reto al alcance de muy pocos», indica.
De hecho, otros españoles han probado fortuna en esta zona en alza en el fútbol mundial. Nombres ilustres como Quique Sánchez Flores, Luis García o Luis Milla, a quienes les ha costado dejar huella o al menos una tan profunda como la que ahora está fabricando Raúl Caneda.