La pronunciada melancolía de Messi

El argentino llega a Maracaná andando, desconectado, sin punta de velocidad y sin marcar en tres partidos


Redacción / La Voz

Brasil 2104 sigue esperando a Messi. El argentino no ha sido el hombre determinante que se esperaba. A medida que el Mundial ha ido avanzando su protagonismo ha menguado y desde la fase de grupos no marca. «Se le ve un poco apagado», reconoció ayer Acosta, un ex internacional argentino. No solo es una percepción, también lo dicen los números: de los finalistas es que el menos corre, su velocidad ha bajado en casi tres kilómetros/hora y su efectividad nada tiene que ver con la que ostentaba en sus tiempos dorados en el Barça. Al 10 solo le queda la final para redimirse.

Sin chispa

Apenas participó en el juego en la semifinal

Messi se ha ido desconectando de un modo paulatino. A medida que crecía la Argentina del músculo y el rigor defensivo, el capitán ha ido desapareciendo del primer plano. Frente a Holanda, en la semifinal, apareció en dos momentos puntuales, con un eslalon y una llegada a la línea de fondo, pero se pasó andando gran parte del partido. De hecho, fue el que menos corrió de todos los protagonistas: 10,4 kilómetros, cinco menos, por ejemplo, que Lucas Biglia, uno de los gregarios que han ido adquiriendo protagonismo a medida que se apagaba la estrella albiceleste.

Kilómetros

El que menos ha corrido de los finalistas

De los jugadores de campo, con los mismos minutos de juego, Leo Messi es quien menos kilómetros ha hecho: 51,9 en total, 22,3 de los cuales con balón y los 14,8 restantes sin él, lo que daría una media de dos kilómetros por partido. Como ejemplo, sus dos rivales en el centro del campo en la final de mañana, Muller y Kroos, han corrido 68,8 y 68,3, respectivamente. Mascherano, el capitán sin cinta de los argentinos, lleva encima 67,2 kilómetros. Robben, que se ha aventurado a vaticinar que Argentina no tiene ninguna posibilidad en Maracaná, suma 69,21.

Sin gol

No marca desde la fase de grupos

Tres partidos lleva en blanco. Acabó la primera fase con cuatro tantos (uno a Bosnia, otro a Irán y dos a Nigeria) y desde entonces se ha estancado. Benaglio, Courtois y Cillessen salieron indemnes, aunque el holandés encajó el primer tanto del barcelonista en la tanda de penaltis. Curiosamente, en todo el partido solo colocó un tiro entre los tres palos. De falta directa, en una posición que antaño era un seguro para él, y ejecutándola por el centro. En los seis partidos que ha disputado del Mundial ha disparado a portería en doce ocasiones, a una media de dos por encuentro.

Contrapunto

Lejos de la efectividad de sus años dorados en el Barça

Sus números en Brasil 2014 nada tiene que ver con la versión más voraz de Messi. Aquella que emergió entre el 2009 y el 2013. En la campaña 11/12, solo en Liga, La Pulga marcó 50 goles en los 37 partidos que disputó, con un acierto del 25 % (disparó entre los tres palos en 201 ocasiones). En el torneo doméstico siguiente elevó el acierto al 29 %: 45 goles en 31 partidos con 156 intentos, cinco por encuentro, un ratio impensable en estos momentos.

Sin velocidad

A 29,6 kilómetros por hora frente a Holanda

La electricidad de sus acciones ha sido su principal aliado a lo largo de los tiempos, pero Messi ha perdido velocidad en Brasil o se la ha dejado por el camino. Su tope de aceleración en este Mundial aparece en los 29,6 km/hora, muy lejos de sus registros históricos, que le otorgan una media de 32,5. La marca mundialista es de casi cuatro menos que el costarricense Júnior Díaz, que para los medidores de la FIFA es el más rápido con 33.8. De todos los finalistas, Gonzalo Higuaín, es quien más se merece la etiqueta de bala con 33.1 km/h en su hoja de ruta.

Incidencia en el juego

De determinante, a esporádico

A Messi se le vio enchufado el primer día. Aquel, parece que lejano 12 de junio, frente a Bosnia, no solo hizo un gol, sino que se mostró muy participativo, estuvo en todas las refriegas y terminó siendo elegido en hombre del partido. Parecía un Leo muy diferente al que había terminado el curso en Barcelona. Sin embargo, la versión azulgrana enseguida apareció también en Brasil. Frente a Irán resolvió con un golazo postrero, pero tras pasearse 90 minutos. Con Nigeria tuvo más pegada que juego (dos goles en el primer tiempo), frente a Suiza solo salió de la jaula táctica para asistir a Di María en la prórroga y ante Bélgica y Holanda fue uno más en el peñazo de partido. Le resta una bala.

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