En un partido igualadísimo que pudo ganar cualquiera, Novak Djokovic ofreció un rendimiento excepcional ante un Roger Federer que dependió en exceso de la fiabilidad de su primer servicio y ofreció un rendimiento más discreto con los segundos. Un duelo en Wimbledon, parejo en varios parámetros que lo terminaron decantando en el quinto set algunos pequeños detalles.
Tanto Federer como Djokovic ofrecieron lo mejor en las características que les retratan. El suizo maravilló con su primer servicio y el serbio se lanzó valiente y eficaz con el resto. La batalla fue equilibrada durante todo el partido y solo se apreció una verdadera superioridad de Nole en el juego de fondo, lo que decantó la balanza en momentos puntuales.
El vuelco en el dominio de fondo
Desde el fondo de la pista es cierto que Federer resultó más consistente y paciente que otros días cuando se sucedieron los peloteos largos, pero en ese pulso casi siempre dio la sensación de que el dominio correspondía a Djokovic. Sobre todo hasta la mitad del cuarto set, cuando flaqueó durante un buen rato el serbio, de forma sorprendente, cuando tenía un 5-2 favorable. Durante un tramo de la final coincidieron varios factores. Sufrió un bajón en cuanto a movilidad y anticipación -quizá por las caídas que había sufrido anteriormente sobre la pista- y llegó la única fase que dominó desde el fondo de la pista Roger, entre el final de la cuarta manga y el principio de la quinta.
Al final el partido se desequilibró por algunos condicionantes. El estado de la pista, con la hierba muy cortita en las zonas donde todavía quedaba césped y muchas otras zonas de tierra. En ese contexto, la pelota bota más bajo que en tierra pero bastante más alto que en la hierba clásica. Esas condiciones perjudican a Roger, porque sus golpes cortados y sus aproximaciones a la red llegaban en mejores condiciones a la raqueta de su rival. Esa estrategia está condicionada a que la bola resbale sobre la pista, como en los primeros días del torneo, pero al no hacerlo, las llegadas a la red de Federer no fueron tan eficientes como deberían. Por eso su porcentaje de acierto sobre el total de sus aproximaciones a la red fue menor al de Djokovic (66 % por 74 %).
La elección en las subidas
En esa zona de la pista, en la volea, debía marcar diferencias Federer para contraponer a la superioridad de Nole de fondo, y no lo hizo. Quizá, en algunos momentos del partido, eligió mal las zonas sobre las que subía y su rival, un extraordinario pasador, le desbordó con demasiada frecuencia.
A nivel psicológico a Federer le faltó agresividad para aprovechar el único momento de debilidad del rival, al inicio del quinto set. Tuvo dos bolas para hacer break en la manga definitiva, pero le faltó precisión.