Hummels, alma de goleador

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso Lois REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

En un estadio de Maracaná abarrotado, el balón se cuela en la portería de Llorís tras tocar en el larguero.
En un estadio de Maracaná abarrotado, el balón se cuela en la portería de Llorís tras tocar en el larguero. THOMAS EISENHUTH < / span>efe< / span>

Delantero hasta que su padre lo convirtió en central cuando era adolescente, el alemán abate a Francia con su segundo tanto de cabeza en el Mundial

05 jul 2014 . Actualizado a las 23:18 h.

Tan elegante como invisible, central de los que no se prodiga en las refriegas, Mats Hummels apareció en dos momentos decisivos del Mundial para allanar el camino de Alemania. En el debut, cuando Portugal todavía le hacía frente con once jugadores, se elevó sobre Pepe para cabecear el 2-0, el gol que pudo desencadenar la autodestrucción del central del Real Madrid. Como quien se impone a un juvenil, anoche apartó a otro defensa blanco, Varane, moviéndolo lo justo para abrirse paso, pero no tanto para cometer una falta. Suyo fue el único gol de los cuartos de final ante Francia. Un gesto con el cuello, al final, tan valioso como todo lo que sucedió en aquellos 120 minutos inolvidables del Francia-Alemania del Mundial de 1982 en el Sánchez Pizjuán, con seis goles y nueve penaltis convertidos.

El pequeño Mats -hoy con 25 años- iba para delantero en la cantera del Bayern, que coordinaba su padre, el exfutbolista Hermann Hummels. Hasta que se reconvirtió en central por recomendación de su padre, mentor y hoy representante, luego sustituido por el hijo de Franz Beckenbauer al frente de la estructura del club muniqués. Debutó con 18 en el primer equipo bávaro. Aunque, con el tiempo, Hummels recaló cedido en Dortmund y allí se convirtió en el fenomenal futbolista que es hoy a cambio de cuatro millones de euros de traspaso, una ganga en comparación con su valor actual.

Un sabueso que no hace faltas

Quizá gracias a ese pasado como delantero, sabe como piensa el punta, se anticipa y evita el contacto físico salvo que sea necesario. Ni una falta hizo en los cuatro primeros partidos de la última Eurocopa, su gran descubrimiento para el gran público a nivel internacional. Solo cuatro lleva en sus cuatro partidos del Mundial, en los que aún no vio ninguna tarjeta. Hummels salió ayer airoso de la refriega con una delantera incómoda como la que forman Griezmann, Valbuena y Benzema en el medio.

Capaz de jugar como medio centro gracias a su buen trato del balón, permite que Alemania inicie desde atrás el juego con el criterio que se le supone a una selección que en la última década se entregó al buen trato de la pelota.

Kroos le sirvió a Hummels el centro clave ante Portugal y Kroos le volvió a enviar el balón decisivo ante Francia. Dos artistas en una selección coral, en la que un día Muller toca tambores de guerra, otro afina Neuer y casi siempre funciona el juego colectivo.