Duelo de estilos, aroma de revancha

José M. Fernández PUNTO Y COMA

DEPORTES

04 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Brasil-2014 destroza los clichés. La canarinha desprecia el jogo bonito, Colombia es un grupo compacto y ordenado con una estrella emergente, la candidata España fue la primera en sacar el billete de vuelta, la naranja mecánica se ha convertido al pragmatismo y Costa Rica no es una comparsa. Solo Argentina se parece a sí misma, juega tan mal como siempre y se apoya en un par de individualidades. Tampoco Francia y Alemania tienen mucho que ver con su historia. Es más, esta noche protagonizan un duelo con sabor a revancha añeja, un cruce que en sus dos últimos y ya lejanos precedentes dejó dolorosas secuelas físicas y anímicas en Francia: Alemania privó a la talentosa generación que lideraba Michel Platini de alcanzar la final de los mundiales de España 82 y México 86. Con la brutal entrada de Schumacher sobre Battiston en la retina de los más rencorosos, la sutil Francia de Platini, Tigana, Rocheteau o Giresse dobló entonces la rodilla frente al rodillo alemán. Hoy, con un estilo que le emparenta más con su verdugo, tiene la oportunidad de ajustar cuentas.

Pero en el fútbol nada es inmutable y las señas de identidad del grupo que conduce Löw lo acercan a la añorada Francia de la década de los ochenta, a aquella maravillosa sinfonía que conquistó la Eurocopa con un grave error de Arconada. Didier Deschamps emprendió otra vía para levantarse sobre las cenizas del estrepitoso fracaso de Sudáfrica 2010 y de la Eurocopa del 2012. Casi nadie contaba con una Francia tan competitiva, con un equipo férreo atrás, coriáceo en el centro del campo y talentoso arriba; pero, sobre todo, alejado de las viejas disputas que amargaron el final del altivo Domenech. Incluso, como si se hubiera beneficiado de una transfusión de las virtudes alemanas, parece haber aparcado su tradicional fragilidad anímica.

Sobreviven Holanda y Bélgica, pero el gran duelo europeo lo protagonizarán hoy en Maracaná Alemania y Francia, un choque de estilos que, como casi siempre, a lo mejor vuelve a ganar Alemania.