El juego combinativo de la etapa más gloriosa encara un duro examen tras el batacazo en Brasil
21 jun 2014 . Actualizado a las 16:27 h.Antes del Mundial de Estados Unidos, el del 94, César Luis Menotti emitió un diagnóstico sobre el fútbol de la selección: «Tiene que decidir si quiere ser toro o torero». Fue Luis Aragonés el que cogió el debate por los cuernos, después de una nueva decepción mundialista, la de Alemania en el 2006. Se decantó por el capote en detrimento de las embestidas como nadie lo había hecho nunca antes. Ni después. Y España empezó a marear a los rivales, a ganar partidos y títulos.
Antes del Mundial de Brasil, el mismo Menotti analizaba el grupo B y avanzaba un temor sobre la selección de Del Bosque: «Veo a España con mucha fatiga. Hay futbolistas que han jugado muchos partidos. Y la fatiga no es solamente muscular, ni se recupera durmiendo o descansando. Hay una fatiga que es la fatiga del compromiso, de la responsabilidad, de tener que ganar o ganar cada vez que juegas. Hay un cansancio de éxitos muy continuos, y ojalá lo puedan resolver. Si la selección española está a un ochenta por ciento de lo que puede, es una firme candidata a ganar el Mundial».
España se quedó muy lejos de ese porcentaje, quizás por la fatiga que ya adivinaba Menotti. En cualquier caso, el técnico argentino jamás tuvo dudas en su ideario futbolístico, por encima de circunstancias y coyunturas: el balón, para los toreros.
Pero en el universo balompédico las ideas no siempre aguantan las embestidas de los resultados. Y el tiquitaka, que durante dos lustros ha sido biblia y dogma de fe, ahora se abre al debate.
Modelo
¿Está ya exprimido, después de una década de jerarquía? Luis César Sampedro, que esta temporada logró el ascenso a Segunda con el Albacete, tiene claro que «los futbolistas son los que deciden», no el molde. Si la clave del éxito estuviese en «la pócima», cualquiera podría hacer la mezcla. «En Sudáfrica, escogías a los tres mejores jugadores del mundo en cada puesto y en la mayoría de los casos había un español. En Brasil, no», subraya.
En una línea similar se pronuncia Iñaki Alonso, el técnico que consiguió eliminar al Madrid de la Copa cuando dirigía al Real Unión de Irún y que acaba de recalar en el Compos. «La manera de jugar depende de los futbolistas», apunta. Pero considera que el estilo está bien asentado porque es el que impera igualmente en las selecciones de base.
Jorge Otero, que disputó el Mundial del 94 y la Eurocopa del 96, defiende que «en fútbol todos los modelos son válidos». Y también apuesta por el protagonismo de los jugadores. «Guardiola, en el Bayern, no tiene a Xavi, Iniesta, Messi... y le está costando implantar su modelo».
Antídoto
¿Han encontrado los rivales la manera de contrarrestar? Holanda y Chile ganaron con defensa de tres centrales y poblando el centro del campo. Luis César se decanta por una reflexión más genérica: «En fútbol, si no mejoras empeoras. Otros equipos han mejorado. España, no. Antes arrinconaba al rival con la posesión y cuando perdía el balón obligaba al adversario a despejar. Ahora, no. Concede contragolpes. Y si además fallan las vigilancias, como sucedió ante Holanda...».
Iñaki Alonso, aparte de la frescura, echó en falta «algunas variantes para buscarle las cosquillas a los sistemas propuestos por Holanda y Chile, que las tienen».
Otero se suma a la tesis de Luis César: «El fútbol evoluciona», y el tiempo no pasa en balde. «Los jugadores que ya estuvieron en Sudáfrica ahora tienen cuatro años más. Llegaron muy justitos físicamente. Holanda y Chile ganaron imprimiendo un ritmo muy alto».
Futuro
¿Revisión, retoque o revolución? Luis César redobla su argumentación: «No ganamos por el tiquitaka. Encontramos una forma de jugar atractiva, con unos futbolistas excepcionales». Y asoma el momento del relevo, porque el tiempo no perdona y «porque la rutina te atrapa». No vio «la pasión» que sí están desbordando combinados como «Chile o Costa Rica».
Iñaki Alonso está convencido de que «la base del modelo será la misma», la de un equipo que «que no crea muchas ocasiones, pero muy seguro en defensa, que avanza progresivamente con el balón». Espera aire fresco y matices, pero no grandes cambios.
Otero resalta que «no hay que dramatizar. Las etapas pasan y los jugadores también». «Este es el modelo que nos ha dado los éxitos, y los futbolistas que vienen son de un perfil parecido», añade. No prevé ningún vuelco.