La enorme alegría que significa ganar

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

A CORUÑA CIUDAD

02 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Quizá se debe a que los mayores estamos vacunados contra aspectos en los que otros no tienen experiencia, asignatura que en la vida termina -o debería terminar- aprendiendo todo el mundo. Experiencia es una enseñanza que se aprende por uno mismo. Basta con fijarse y distinguir lo bueno, que siempre favorece, al tiempo de alejarse y desterrar lo malo. De esto está repleto el fútbol, espectáculo que hace exclamar al aficionado la popular frase de que «¡no hay alegría como la de ganar!», tan espontánea como incierta. Para demostrarlo, bastaría con observar el entorno de cada cual y distinguirlos. Esto último lo decimos muy alto, y lo repetimos al relatar el jubilo que se está viviendo en La Coruña desde la noche del último sábado, noche especial, de las que quedan grabadas en la memoria y ser recordadas cuando llegue la ocasión. Que habrá muchas por delante.

Esta última que amaneció el 1 de junio, resultó tan especial que los coruñeses de más edad comentan que, por vez primera, el champán regó la hierba del terreno de juego de Riazor, y lo hizo como esa demostración que podríamos comparar con la alegría que se refleja en la tele cuando nos ofrecen las imágenes del ambiente que se vive tras un sorteo navideño de la lotería que vierte sobre una localidad millones de euros? Y es cuando más se refleja en el ánimo de la gente esa alegría que produce el ganar, tal como sucede en la actualidad al deportivismo coruñés.