«Hay que convencerse de remontar»

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso Lois FERROL / LA VOZ

DEPORTES

JOSÉ PARDO

Arteche, entrenador del Racing en el 2000, y Veiga, técnico del éxito del 2007, charlan sobre el vital duelo de mañana ante el Nástic, el papel de la afición y la tensión en el vestuario

23 may 2014 . Actualizado a las 15:23 h.

El Racing debe remontar mañana un 2-0 ante el Nàstic. Reunidos por La Voz, los entrenadores José Ramón Arteche y Juan Veiga, que lograron sendos ascensos, charlan sobre sus vivencias. Uno subió por el sistema de liguilla y otro por eliminatorias que aún no primaban tanto al campeón.

-¿Qué les dice el 2-0?

-Juan Veiga: El Racing debe remontar un marcador difícil, pero no insalvable. En las dos eliminatorias de la fase de ascenso que me tocó vivir, contra el Linares y el Alicante, ganamos 2-0 en A Malata en la ida. Ahora valdría para forzar al menos la prórroga. Los jugadores no se pueden volver locos porque disponen de 90 minutos, que es mucho tiempo. Lo primero es estar convencido de que lo lograrás.

-José Ramón Arteche: Sí, es necesario convencerse de que se puede. Si el público se involucra, puede influir en el árbitro y en el rival. Y está claro que marcar un gol al inicio cambia todo bastante. El Racing tiene que salir a morder y presionar desde el principio.

-J. V.: Al equipo que dispone de ese 2-0 a favor su subconsciente le hace defender el resultado. Nos pasó a nosotros, mientras que el conjunto contrario sale a atacar. Si el Nàstic en Tarragona esperó y contraatacó, aquí vendrá con la misma idea.

-J. R. A.: Si el Racing muerde, si no deja maniobrar al rival, si apuesta por un partido de mucha presión y agresividad bien entendida, puede encoger al Nàstic. -J. V.: En nuestra época salimos con esa tensión. En media hora, íbamos 2-0 tanto ante el Linares como ante el Alicante. El equipo debe jugar motivado, pero sin perder el equilibrio. El Nàstic fue muy práctico en Tarragona. Sacó directo y nunca jugó la pelota en su campo, y ahora puede hacerte daño con espacios. Es importante lo que dices, que el público tire del equipo, y jugar con agresividad, pero sin perder el equilibrio.

-Hablaban del público. Quizá el árbitro hubiese pitado aquel posible penalti ante el Ceuta con las gradas vacías.

-J. R. A.: El público fue clave en nuestro ascenso. Con 2-2 en el minuto 94 hubo un resbalón y... Con otro ambiente, posiblemente lo habría pitado. Aquel día jugamos nerviosos, muy mal, pero en ciertos momentos difíciles la afición nos hizo reaccionar.

-J. V.: Quizá te pongas más nervioso cuando tienes un resultado a favor y te falta poco para el objetivo. Nosotros en casa no tuvimos nervios, porque había que ir a por el rival desde el primer minuto. Estábamos convencidos. Quizá en la vuelta, cuando ya piensas que puedes guardar el resultado, sí te pongas tenso. Este Racing no puede acusar nervios, no le queda otra que atacar para intentar marcar al inicio.

-J. R. A.: Sería lo ideal.

-J. V.: Nosotros estábamos convencidos desde que fichamos. Cuando nos llamó el presidente, [Isidro Silveira] faltaban nueve jornadas y el equipo estaba a seis puntos del cuarto. Nadie creía en el play off. Él nos dijo que el objetivo era jugar la Copa del Rey, que disputaban los seis primeros, pero nosotros estábamos convencidos de que lo conseguiríamos. Sumamos cinco victorias y cuatro empates, por lo que llegamos al play off convencidos de ascender. Cuando los futbolistas tienen calidad y creen, entonces todo es más fácil.

El confesionario de Arteche, los veteranos

-Mientras el estadio se llena, el entrenador da las últimas instrucciones. ¿Qué transmitir en ese momento con tantas dosis de emotividad como de tensión?

-J. V.: A nivel técnico y táctico ya está casi todo dicho en el trabajo de la semana previa. El día decisivo tampoco tienes que activar mucho al equipo. Motivas a los jugadores, les quitas presión, les das seguridad y les contagias el convencimiento total de que lo vas a conseguir. Es vital creérselo.

-J. R. A.: Nosotros nos concentramos en Cedeira y amenacé a los jugadores con sancionarlos si usaban el móvil. Puede llamarles alguien y decir ?soy un aficionado de tal equipo y te doy cinco millones [de pesetas] por perder?. Aunque se niegue, le entra miedo y piensa: ?Igual llamó también a otro?. Viví muchas cosas ya...

-J. V.: En los momentos decisivos, los veteranos pueden ser muy positivos o muy negativos.

-J. R. A.: Sí, sí.

-J. V.: En el 2007 destacaría a tres veteranos como Keita, que era nuestra extensión en el campo, Manolo Sánchez Murias, por lo que aportaba pese a no ser titular indiscutible, y Corredoira. Hacían ver a los jóvenes la importancia de subir, el valor que tenía para el club y para ellos.

-¿Tomaban también ellos la palabra en la charla previa?

--J. V.: No tomaban la palabra, pero se motivaban entre ellos. Los veteranos hablaban con los jugadores con los que se asociaban más en el campo. Keita estaba muy encima de Lamatina y Cohen, futbolistas jóvenes pero inestables y anárquicos.

-J. R. A.: Es vital que te ganes al veterano o al más cuadriculado. Yo solía hablar individualmente, los llevaba al confesionario, a veces cuando íbamos a Doniños a entrenar. Y les decía de quien podían tirar más y compartía mis dudas con ellos. A un central le pregunté con qué otro central se sentía más a gusto y no se quería decantar, pero yo necesitaba saberlo por el funcionamiento del equipo. A veces le pedías a alguno que fuese más comunicativo en el campo y daba un paso al frente, o te decía que a su edad, ya no podía hacerlo de otra forma.

-J. V.: A lo largo del año son necesarias esas charlas individuales, también cuando llega una fase de ascenso.