«He sido afortunado y valorado»

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo VIGO / LA VOZ

DEPORTES

DENÍS BELOSO

Quique Domínguez deja el Octavio tras dieciséis años en el club, primero como jugador y luego como entrenador

22 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

«Este día tenía que llegar, pero no es fácil para mí». Así encabezó Quique Domínguez su adiós al Academia Octavio. Con Cerillo y Fran González como fieles escuderos, y con Javier Rodríguez a su izquierda, el técnico dijo adiós a una etapa que se ha extendido durante dieciséis años -doce como entrenador-, y que, asegura, arroja un balance más positivo que negativo.

el adiós

Una decisión difícil

En una intervención que tuvo que detener en más de una ocasión debido a que las lágrimas le impedían continuar, Quique Domínguez anunció oficialmente su marcha del Octavio. No detalló los motivos concretos que le han llevado a desligarse del club, pero sí que «esta ha sido una temporada muy dura. Es la de más mérito desde que estoy aquí. Lo que hemos pasado y cómo nos hemos mantenido unidos, lo sabemos los de dentro». Lanzó un reconocimiento público a su equipo y aseguró que «con lo que se sabe y lo que no, llegar a la penúltima jornada con posibilidades de jugar la fase de ascenso ha sido una machada».

el balance

Pesan más las alegrías

Al echar la vista atrás, Quique recordó que «he pasado momentos difíciles y también muy buenos», y aseguró que se marcha «con la sensación de que he sido muy afortunado, valorado y querido», arrojando un balance positivo. «Lo he pasado mucho mejor de lo que he sufrido». Recordó y agradeció la oportunidad que le brindó Javier Rodríguez hace doce años cuando «yo no tenía ni idea de entrenar, y él tomó la decisión valiente de ofrecerme el puesto. Siempre apostó por mí y me defendió».

el octavio

Abierto a una segunda etapa

«Aquí se cierra una etapa. No sé si habrá una segunda, pero estaría encantado porque eso significaría que este club se ha rehecho, que este club vuelve al sitio donde debe estar, que es lo que más deseo, y que allí donde esté, seguiré empujando para que vuelva al sitio donde debe estar, en la élite del balonmano», destacó Quique Domínguez en medio de las lágrimas.

agradecimientos

Alabanzas a sus jugadores

Quique Domínguez, que se despide del Octavio, no de los banquillos del balonmano, recordó a sus colaboradores en su etapa en Vigo, «empezando por Jota, que fue el primero, y hasta el último. Nos hemos hecho entrenadores juntos, madurando», aseguró. Reconoció que durante sus doce años al frente del equipo hubo tiempo para altibajos, «no todo es una alfombra roja», pero «tengo muchos más amigos que enemigos».

reconocimiento

Un adiós entre aplausos

En medio de aplausos y con el reconocimiento de todos los presentes. Así se marchó un Quique Domínguez al que Javier Rodríguez despidió asegurando que «es el día más triste desde que soy presidente». Confesó que se arrepentía a diario de haber asumido hace 25 años la dirección del club, aunque «conocer a Quique y su familia compensa parte de los destrozos que el Octavio ha causado a mi familia». Cerillo, uno de los veteranos de la plantilla, aseguró que «si soy jugador es gracias a Quique».

«Lo que hemos pasado esta temporada y cómo nos hemos mantenido unidos lo sabemos

los de dentro. Es

la temporada con

más mérito»

«Aquí se cierra una etapa. No sé si habrá una segunda, pero estaría encantado, significaría que este club se ha rehecho»