Punto de partido en Hacienda para el Ourense

Luis Manuel Rodríguez González
LUIS M. RODRÍGUEZ OURENSE / LA VOZ

DEPORTES

Alejandro Estévez (en primer plano) y Morgade acudirán a la reunión con los acreedores.
Alejandro Estévez (en primer plano) y Morgade acudirán a la reunión con los acreedores. miguel villar< / span>

La supervivencia del club depende de un acuerdo con su principal acreedor

06 may 2014 . Actualizado a las 07:10 h.

Que Hacienda es el mayor acreedor del Club Deportivo Ourense es un detalle que buena parte de sus seguidores conocen. No es para menos, porque los pagos pendientes por valor de más de 700.000 euros son un lastre que hipoteca en buena medida la viabilidad de la sociedad anónima deportiva.

Por si fuera poco, la falta de una entente para fraccionar esas obligaciones mantiene a la entidad de O Couto sin el necesario certificado de estar al corriente de pago con las instituciones públicas, lo que bloquea su actividad económica. Después de anunciar su dimisión, prevista para la junta extraordinaria del próximo 18 de junio, el presidente del club, Alejandro Estévez y José Ramón Fernández Morgade siguen siendo los encargados de, al menos, mantener abierta esa vía de entendimiento.

El vicepresidente advertía ayer que sus sensaciones son encontradas: «Por un lado es negativa, porque la última vez, la posición de la Agencia Tributaria era muy dura y el Ourense no tiene forma de asumirla, por otro lado, a lo mejor le ven las orejas al lobo y observan que la desaparición del club impediría que siguieran cobrando».

Morgade también alertó el mismo día en que el actual consejo presentó su dimisión que no veía provechoso para las negociaciones el hecho de que los rectores que han anunciado su adiós puedan ser interlocutores válidos en el tira y afloja: «Está claro que somos consejeros en funciones y que lo haremos lo mejor posible para el club, pero eso es cuestionable, porque el acuerdo del año pasado nos llevó a la situación actual, de todos modos intentaremos mantener abierta la opción, al menos hasta que se celebre la junta».

En principio, la exigencia de los acreedores era la de cobrar una cantidad similar a la mitad de lo debido, próxima a los 400.000 euros, una barrera infranqueable para la formación ourensanista. Los actuales gestores se escudan en que «el pago de 148.000 euros en 2013 ya fue un esfuerzo importante y el club no puede llegar a esas cifras otra vez».

La situación, en cualquiera de los casos, es peliaguda para el histórico equipo ourensano, que además inició una carrera contra reloj -no es la primera vez- para aferrarse a su supervivencia. El consejo encabezado por Alejandro Estévez ya llegó con los plazos sobrepasados y tanto plantilla como cuerpo técnico trabajando con vistas al retorno a Segunda B, en 2012, pero dos años más tarde la espada de Damocles de la deuda histórica incluso ha estrangulado más las cuentas en las oficinas de O Couto, con el personal pendiente de casi seis meses en algunos casos. El futuro es, como poco, preocupante.