Un Madrid incómodo para Nadal

sebastian fest MADRID / DPA

DEPORTES

Barrenechea

La altitud de la capital y las dudas del inicio del año, escollos para el español

05 may 2014 . Actualizado a las 20:11 h.

Rafael Nadal almorzó ayer feliz junto a su tío-entrenador entre carcajada y carcajada, pero la procesión va por dentro: la arcilla, la superficie que lo encumbró a la cima del tenis, le viene dando la espalda este año. «No hay que engañar a nadie», dijo con contundencia durante la rueda de prensa previa al torneo de Madrid, en el que debutará el miércoles ante el ganador del choque entre el austríaco Jürgen Melzer y el argentino Juan Mónaco. «Las derrotas te generan dudas», remató sobre el torneo que tradicionalmente más dudas e incomodidad le genera en la gira sobre arcilla.

Nadal pasó los últimos días ajustando detalles en su tenis, dudando y consciente de algunas estadísticas: si no gana el título en Madrid, será la primera vez en una década que cumpla una temporada en polvo de ladrillo sin ganar al menos dos Masters 1000. Tras la sorprendente eliminación en los cuartos de final de Montecarlo, Madrid y Roma son sus últimas oportunidades. A esa caída en el Principado se sumó la derrota en cuartos de Barcelona ante un Nicolás Almagro que no había podido derrotarlo en su vida. Un Nadal dudando sobre arcilla -una superficie en la que es el mejor de todos los tiempos- es algo inédito en los últimos diez años.

El origen de todos los males de Nadal está en la noche del 26 de enero en Melbourne: tenía la oportunidad de conquistar en Australia su décimo cuarto título de Grand Slam, pero terminó cayendo ante el suizo Stanislas Wawrinka afectado por un bloqueo en la espalda. Cuando se le pregunta por la influencia de Australia en sus dudas y derrotas de los meses siguientes, Nadal reacciona como es frecuente en él: lanza un «no». «La derrota de Australia es pasado. No hay que hablar más de Australia, Australia se acabó. Volveremos en 2015».

Pero tras el «no» inicial, el español se relaja y termina admitiendo lo evidente: aquella derrota lo tocó en su fibra íntima, golpeó su confianza. «Es una derrota más, con un problema, al final eso te deja más tocado, te deja con un poquito de inseguridad». «Pero esto es el deporte, el deporte es aceptar, caer y levantarse. Cuando vas al límite uno se pega castañas. Hay que intentar que no sea un golpe mortal y no creo que el Australia lo sea». Y la conclusión que transforma el «no» en «sí»: «Es verdad que después de Australia he tenido problemas».

Ocho veces campeón de Roland Garros y Montecarlo, Nadal sostiene desde hace tiempo que no es «normal» lo que sucedió en los últimos años en el circuito, tanto su dominio casi dictatorial de la arcilla como la permanencia de un grupo estable al frente del ránking. «No pretendía ganar Montecarlo 12 veces, ni Barcelona 12 veces. Quizás puede ser hasta normal perder tres veces en cuartos de final, quizás lo anormal es lo que ha ocurrido en los últimos años». Su compatriota David Ferrer ve las cosas de otra manera: «Creo que Djokovic, Roger y Rafa seguirán manteniendo el trono este año». ¿Qué espera Nadal entonces de Madrid, ese torneo que en el pasado criticó con dureza y en el que los 550 metros de altura sobre el nivel del mar influyen, según él, de forma importante? «Aquí vamos a estar para pelear. Necesito moverme mejor, con un poco más de soltura, pegar el drive con un poco más de decisión. Luego falta ganar».

La baja de Djokovic

Sin embargo, ya antes de jugar el torneo se le hizo menos hostil a Nadal, porque el serbio Novak Djokovic renunció ayer a jugar debido a una lesión y disipó así algunos de los nubarrones que se cernían sobre el número uno del mundo. «Por desgracia la lesión que tengo en el brazo derecho ha vuelto a inflamarse», explicó Djokovic. Su ausencia le da oxígeno a Nadal, que, si conquista Madrid ya se aseguraría llegar a Roland Garros como líder del ránking».