La ourensana pita en Preferente con 21 años y aspira a romper la barrera histórica de las mujeres en el arbitraje gallego
02 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.«Ya me quitaron de jugar al fútbol y no me van a quitar de arbitrar. Además, mandar desde la banda está bien, pero yo quería mandar desde el medio». Esa perseverancia es la que llevó a Zulema González González (Ourense, 1992) a arbitrar en Preferente.
Es la categoría más alta que una mujer ha alcanzado como árbitro principal en la historia del fútbol gallego. La coruñesa Yolanda Parga llegó a internacional, pero era asistente. También son árbitros principales en Preferente la ferrolana Raquel Ortega Orge (38 años) y la viguesa Elena Casal Fernández (25 años). Tania Fente Pena (25 años, de Taboada) es asistente de Tercera División.
Pero Zulema González (que también es colegiada de categoría nacional en fútbol playa) lleva el arbitraje en la sangre. Es sobrina de Manuel González (que fue asistente de Segunda División) y de Bernardino González (exárbitro internacional y en la actualidad delegado para la UEFA y la RFEF). «Ellos tienen la culpa», bromea antes de aclarar: «Comencé jugando al fútbol en Maristas, pero cuando llegó el momento de separar a los jugadores por sexos, no había equipos femeninos y tuve que dejarlo. Practiqué baloncesto, bádminton y natación, pero siempre me llamó la atención el arbitraje. Veía a mi primo José Daniel Rodicio pitando en Preferente, a mis tíos y decía: ?Esto es la leche?».
Siempre hubo de sortear atrancos. Incluida la reticencia familiar. «Mi madre, Rosa, y mi abuela, Sabina, me dijeron que preferían que no arbitrase. Que ellas me daban dinero para ir de compras los fines de semana. Pero yo tenía vocación. Tanta, que cuando me fui a inscribir pensé que tenía que pagar, como cuando jugaba», detalla. «El que se mete a árbitro es porque le gusta el fútbol, más allá de la competitividad. Adora su esencia», argumenta.
Zulema tenía entonces trece años y sus primeras decisiones fueron como asistente. «En contra del criterio de algún delegado, luché para ser árbitro principal. Veía que los chicos ascendían y yo no. Tengo que agradecer el apoyo en aquel momento de Toni Docabo, que también fue delegado. Estuve a punto de dejarlo todo», lamenta.
También recuerda Bernardino González aquellos primeros momentos. «La conversación siempre estaba encima de la mesa. Mantiene una progresión similar a la de los chicos. Suple las exigencias físicas de arbitrar a hombres con más entrenamiento», explica. «Intento no ir mucho a verla para no condicionarla. Pero tengo entendido que no le tiembla la mano, y que su criterio es claro y correcto. La lectura que hace del arbitraje es seria, no como si fuese un pasatiempo. La veo con ganas, pero llegar a la élite es muy complicado. Las estadísticas de mujeres árbitro no le acompañan», analiza.
El presidente del Comité Gallego de Árbitros, José Antonio Pérez Muíño, respalda el análisis. «Al igual que Elena y Raquel, puede llegar a Tercera División. Lo tiene bien, como también Eugenia Gil Soriano. Pero también puede que no llegue ninguna. No será sencillo. Hasta Tercera, adoptamos las marcas exigidas por FIFA para el Mundial y los Juegos. A partir de ahí, nunca es fácil para una chica tener que superar las pruebas físicas de los chicos», argumenta. «Están ahí porque se lo merecen. Zulema tiene mucha personalidad, se maneja bien y entiende el concepto del fútbol», añade. «Esperamos contar con una árbitro asistente internacional en el ámbito FIFA», avanza. Pérez Muíño resalta la labor del Comité Gallego de Árbitros: «Intentamos potenciar el arbitraje femenino. A la vista está que lo hemos recuperado».