Gómez Noya abre el año el domingo en Panamá, con el reto de un Mundial extenuante
13 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Hace ahora diez años el desafío de la clasificación para Atenas 2004 puso la vida de Javier Gómez Noya patas arriba. Desde entonces, con un único paréntesis en que tuvo que competir casi en la clandestinidad, no ha parado de dar vueltas al globo, casi siempre con el pesado cartel de gran referente del triatlón mundial sobre los hombros. Cada otoño termina exhausto tras el bucle de entrenamientos, competiciones y viajes. Todo resulta excesivo en su preparación. Y su equipo se repite una idea: «El próximo año mediremos algo más». Así cerró el 2013, en un final antológico y agotador que le dio su tercer título Mundial en un esprint superlativo en Londres. Pero la nueva temporada, que varía el formato de las Series Mundiales, le exige desfondarse de nuevo. El cuerpo lo pone en marcha el domingo en Panamá. Allí disputa una prueba de media distancia -1,9 kilómetros a nado, 90 en solitario sobre la bici de contrarreloj y 21,1 de carrera pedestre- para poner su armadura de hierro en marcha antes de concentrarse en la isla sur de Nueva Zelanda.
«Me siento consistente»
«Estoy entrenando bien. Y lo mejor es que no tuve lesiones. Me siento consistente, pero aún no tengo que estar rápido», explica Gómez Noya. Acude a Panamá para clasificarse para el Mundial de media distancia de Mont-Tremblant (Quebec). A partir de ahí, se centrará en el título más prestigioso, el de formato olímpico. Si antes puntuaban los cuatro mejores resultados más la gran final, esta vez computan cinco carreras antes de la cita definitiva en Edmonton. En Canadá finaliza la aventura alrededor del globo el 31 de agosto, y allí le gustaría lograr el tetracampeonato, una hazaña que solo logró el británico Simon Lessing cuando el triatlón se encontraba aún en pañales. El cambio en el formato del Mundial, que permite tan solo dos descartes entre las siete carreras previas a la final, exige disputarlas todas para optar al oro en septiembre. Salvo que alguien sea capaz de encadenar podio tras podio sin percance alguno, algo prácticamente imposible en un deporte como el triatlón, en el que intervienen tantas variables.
Hace meses, Gómez Noya planeaba faltar a la cita de Londres para correr el Mundial de duatlón de Pontevedra -se disputan el mismo fin de semana- y evitar también la cita de Estocolmo en agosto para realizar una concentración en altura en Colorado antes de la final de Edmonton. Pero hoy ve difícil faltar a alguna de las pruebas. «Se complica porque la fecha ya no era buena y, al puntuar una carrera más, me deja poco margen de error. Haré todo lo posible por competir en Galicia, pero dependerá mucho de los tres primeros resultados», avanza sobre la cita en la ciudad donde vive y donde siempre siente el cariño de la gente.