No es casualidad

Juan J. Fernández EL DESMARQUE

DEPORTES

23 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Por cuarto campeonato consecutivo (exceptuando los Juegos), España se mete en las semifinales y refrenda una vez más su elevado nivel competitivo. Hace ya tiempo que el aficionado se acostumbró a los éxitos y, de forma quizá inconsciente, marca siempre un listón alto. Los jugadores y técnicos conocen la responsabilidad que ello conlleva, pero me van a permitir que les recuerde que el primer objetivo en nuestra hoja de ruta eran las semifinales y ahora toca disfrutar para afrontar con ánimo la recta final.

La evolución del balonmano actual nos lleva últimamente a ser reiterativos. Casi siempre los mismos compañeros de viaje. Resulta indiferente el continente, el clima o el ambiente donde tenga lugar. Croacia, Francia y Dinamarca marcan, y me temo que por mucho tiempo, junto a España la hegemonía mundial. Con diferentes condicionantes socioeconómicos y culturales saben ilusionar a una juventud para seguir practicando un deporte en el que pesca el poder económico de las mejores ligas. Nos hemos acostumbrado rápido a lo mejor, aprendamos a saborearlo.

Vamos a ser optimistas. Después de lo visto y analizado, el juego realizado por España parece situarse un peldaño por debajo de nuestros tres compañeros de travesía. En todas las fases del juego hay desconexiones y nuestro biorritmo no puede ser más quebrado hasta el punto sintomático de aparecer el mayor de los males: la duda. Esperemos que ahora que los campeones del Mundo ya se han demostrado que pueden, acaben dando en la tecla adecuada el día preciso. Ese día D, marcado en rojo en el calendario desde hace meses, no es otro que el viernes.

Juan J. Fernández es profesor INEF Galicia y vicepresidente Asociación de Entrenadores