Bárbara Iglesias disputará el Mundial júnior después de ser descalificada «por falta de experiencia» en una prueba en Alemania
03 ene 2014 . Actualizado a las 12:37 h.Triunfar en el mundo del bobsleigh representando a un país sin ninguna tradición no es fácil. Bárbara Iglesias (Arcade, 1992) no para de sortear obstáculos y de romper barreras. La gallega ha sido la primera española en conseguir puntos en la Copa de Europa y en clasificarse para el Mundial júnior que se vivirá en Alemania en dos semanas, pero por el camino, al margen de múltiples penurias económicas, se ha encontrado con imponderables de todo tipo. El último, una descalificación para una prueba de la Copa de Europa «por falta de experiencia» tras clasificarse en la segunda de las seis mangas. Fue en el circuito de Altenberg, el más duro por el que ha transitado hasta la fecha.
«Estuvimos con entrenamientos pagados por nosotros (a 30 euros cada bajada) y la semana siguiente comenzamos los entrenamientos oficiales para la Copa de Europa. Nos clasificamos para competir, pero nos descalificaron por falta de experiencia. Nos dijeron -la Federación Internacional- que le teníamos que agradecer que estuviéramos vivas», comenta Bárbara, que no se cree el motivo, pero que reconoce que jamás se había enfrentado a un circuito tan infernal: «El circuito es muy difícil, he ido a tres, de los tres es el peor, todo el mundo le tiene mucho respeto. Dimos muchos golpes, pero acabé la quinta, lo que quiere decir que tan mal no lo estoy haciendo, se me atravesó una curva, llegaba a ella y volcábamos».
El revés no hizo mella en quien es capaz de cogerse un coche para irse de Arcade a Austria a entrenar y que en su día incluso abandonó su puesto de trabajo por un deporte tan poco reconocido. Tras las calabazas de Altenberg decidió probar fortuna en Wintenberg, el otro circuito. Allí hizo diana. Consiguió acabar las dos mangas oficiales y consiguió los primeros puntos de la historia para un bobsleigh español, circunstancia que le dio el billete para participar el próximo 18 de enero en el Campeonato del Mundo júnior de la especialidad.
Para conseguirlo, la arcadense ha tenido una ayuda tan inesperada como vital. Una antigua integrante del equipo ruso de bobsleigh se puso en contacto con ella, se ofreció e incluso se costeó de su bolsillo el billete a Alemania para acompañarla en Wintenberg. «Ella habla español y nos están ayudando mucho. Se conoce los circuitos de toda Europa, estuvo compitiendo por Rusia. Entiende de sensaciones, de conducción ... Es un cambio enorme tener a alguien que sepa todo. Controla de todo, de conducción, de copilotaje, me modificaron el bob a nivel de conducción, ahora lo llevo más duro, nos movió la posición. Entiende un montón». El problema lo tiene ahora para entrenar, no le dejan utilizar las pistas del CGTD en Pontevedra. Otra piedra, pero en casa.