Simeone deja de disimular

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DEPORTES

Kiko Huesca

El entrenador del Atlético de Madrid demostró ante el Valencia que ya no ve una quimera luchar por la Liga

17 dic 2013 . Actualizado a las 18:10 h.

«¡Uno más, uno más!». Fue el grito del entrenador del Atlético de Madrid, Diego Simeone, al ver la posiblidad de terminar la jornada del domingo como líder de la Liga, un mensaje que plasmó la nueva ambición generada en un equipo que parece comenzar a creer en la posibilidad del título.

El Atlético de Madrid ganó 3-0 al Valencia y se quedó a un solo gol de ponerse por delante del Barcelona por el goal-average. Y ese grito de Simeone desmintió el mensaje tradicional del entrenador que que no hay posibilidad de luchar contra Barcelona y Real Madrid. La realidad es que existe un grupo de futbolistas y un entrenador que lograron entrometerse en la lucha de dos poderosos gigantes y romper con la bipolaridad de un campeonato a base de esfuerzo y buen juego.

El Atlético de Madrid celebró a lo largo del 2013 su confirmación como la tercera fuerza de la Liga española. Con una identidad de juego definida desde el primer minuto, el equipo no sólo se animó a arrebatarle gloria al Real Madrid sino a mantener la lucha cara a cara ante el Barcelona de Lionel Messi y Neymar. «El Madrid y el Barça juegan una liga diferente. Este es un campeonato aburrido. Habrá que esperar a otros repartos televisivos porque ahora la Liga es sólo de dos«, dijo Simeone, el mentor del proyecto en su momento. «Nunca me he puesto en la situación de ir de crecido e ir de tapado no sé lo que es. Somos el Atlético de Madrid y vamos por el camino que creemos que es el más justo y más realista», agregó poco después.

Hasta el domingo, cuando el técnico gritó «¡Uno más, uno más!» pidiendo el liderato. El tercer paso para una ambición que crece y va dejando atrás el mantra del «partido a partido».

Así es Simeone, el padre de la criatura, durante un período en el que el Atlético mutó de equipo revelación a candidato al título del campeonato liguero. A lo largo del 2013, el Atlético forjó un ciclo de madurez, destrucción de rachas nefastas, establecimiento de nuevos récords y consagración de fútbolistas que hasta el momento eran actores secundarios de la Liga. El principal responsable de la transformación del equipo fue nada menos que Simeone, quien cumple dos años como cabeza de un proyecto tan asentado como exitoso.

Dos hechos en la primera mitad del año confirmaron y hasta coronaron la nueva identidad del Atlético en el fútbol español. El primero se dio el 8 de mayo, cuando el equipo madrileño batió al Celta, se aseguró el tercer puesto de la Liga y se clasificó directamente a la fase de grupos de la Liga de Campeones por primera vez desde la temporada 1995/96. El segundo se produjo nueve días después, cuando el Atlético visitó el Santiago Bernabéu para disputar la final de la Copa del Rey ante un anfitrión Real Madrid en el último partido oficial de José Mourinho como técnico blanco. El equipo de Simeone se impuso 2-1 en la prórroga, abatió una racha de 14 años sin poder derrotar a su máximo rival en partidos oficiales y obligó al técnico portugués a despedirse por la puerta de atrás del club de Chamartín.

Fue el más claro ejemplo de que la unión como equipo y grupo se impuso ante los nombres propios y los millones de euros en plantilla. Luego llegaría la derrota en la final de la Supercopa de España ante el Barcelona -sin haber perdido ninguno de los dos partidos- y el establecimiento del mejor arranque de Liga en la historia del club con ocho victorias consecutivas en el inicio del campeonato local. «Hemos trabajado muy bien durante el año pasado y esta pretemporada para hacer las cosas de la mejor manera posible. Estamos obteniendo unos buenos resultados y queremos seguir en esta dinámica. Todo esto es fruto del trabajo de un gran equipo y sobretodo de la unión de un vestuario en el que juegue quien juegue lo hará a gran nivel», afirmó el capitán Gabi.

Simeone logró que la salida de Falcao en junio fuera tan sólo una anécdota; que Diego Costa, un delantero que hace un año y medio estaba cedido en el Rayo Vallecano, fuera pedido a gritos para la selección española y que jugadores como Gabi o Juanfran se olvidaran de aquellos años defendiendo equipos que luchaban por la permanencia y se consolidaran como futbolistas de un equipo grande.

Precisamente, una de las claves del Atlético en la actual temporada posiblemente sea que la mayoría de sus jugadores titulares tienen que luchar en la actual temporada por un puesto en la convocatoria de sus selecciones nacionales para el Mundial de Brasil 2014 a disputarse dentro de seis meses. Tal es el caso de jugadores como Costa, Koke, Filipe Luis, Juanfran, Mario Suárez y hasta David Villa si se quiere.

El Atlético alcanzó lo más alto de la Liga a la par del Barcelona y con 16 jornadas disputadas. También se aseguró finalizar el año por encima del Real Madrid, a cinco puntos de distancia, y se encaminó a los octavos de final de la Liga de Campeones habiéndose coronado como uno de los dos mejores equipos de la primera fase. »Cuando llegué aquí me encontré un equipo en complicaciones y al que le metían muchos goles, por eso recalqué al principio lo del aspecto defensivo. Fuimos superando la situación mirando sólo al presente y una vez logrado eso debemos seguir haciendo lo mismo, porque en el fútbol nadie te asegura nada y cada partido es diferente. Vivimos del presente, que eso sí, disfrutamos todo lo que podemos«, sentenció Simeone en la noche del domingo.

El Atlético actual no sabe quedarse satisfecho. Quizás por eso se animó a romper de una vez con el reinado bicéfalo de la Liga española. «¡Uno más, uno más!», es el grito de Simeone.