El Ribeira malgastó su dominio y el Dubra aprovechó sus únicas llegadas

J.R. RIBEIRA

DEPORTES

CARMELA QUEIJEIRO

Dos errores celestes facilitaron los goles al contragolpe

04 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Una máxima del fútbol dice que no se puede perdonar, ya que de hacerlo se corre el riesgo de acabar pagándolo. Algo así le pasó ayer al Ribeira en su casa ante el Dubra. Los celestes dominaron el balón de principio a fin, pero ese control no llegó a materializarse en jugadas claras de gol.

Los de Yago Iglesias tocaron y tocaron en el centro del campo, pero sin encontrar la verticalidad suficiente para anotar. Mientras, su rival, hizo lo que mejor sabe, que es esperar en su campo para aprovechar un error y salir al contragolpe. Algo que, al final, de salir bien, tiene el mismo valor que si hubieran jugado como el Barcelona de la era Guardiola.

El Ribeira manejó la zona ancha del campo, lo que venía muy bien a los visitantes, que buscaban el error celeste en esa parte del rectángulo de juego para salir a la contra y llegar lo antes posible al área defendida por Flori. Así fue como llegó el primer tanto del Dubra.

Y el segundo. Ambos en dos contragolpes que desarmaron a los de Santa Uxía. La ventaja pudo ser mayor si Flori no estuviese acertado en una jugada en la que logró desviar el balón. Al acabar el partido, todos los integrantes del vestuario ribeirense coincidían al señalar que ayer no fue su día, y «aunque el choque hubiese durado cuatro horas seguro que no hubiese entrado ningún disparo».