Fórmula 1: Honores al Red Bull, la máquina perfecta

Adrian Newey ha vuelto a ganar la partida a sus colegas ingenieros con la evolución del RB9


Redacción / La Voz

Más que la carrera, el gesto emotivo visto ayer en la pista de Nueva Delhi fue la reverencia que Sebastian Vettel tuvo para su máquina, el RB9, el monoplaza perfecto que lo aupó a su cuarta corona. Con esa acción, el germano agradecía el pulcro trabajo de todo su equipo y, sobre todo, el talento del ingeniero Adrian Newey, siempre un paso por delante a sus colegas de paddock.

Una evolución del RB8

Lo dijo el propio técnico en la presentación del monoplaza en febrero durante los test de Jerez. «En el RB9 hemos intentado afinar el RB8, no hay cambios enormes, todos los principios son los mismos que el año pasado», explicó entonces Newey, un experto en adaptarse a las necesidades una vez iniciada la temporada. Así lo hizo en el 2012, cuando Vettel se encontraba a 36 puntos de Alonso en la clasificación. Newey añadió un morro flexible, clave en el triunfo del alemán en la gira asiática, de la que saldría líder. Sus diseños, el de este año incluido, han rozado la ilegalidad en varias ocasiones.

Pirelli se pliega a Red Bull

Todo iba más o menos bien para Ferrari y de forma sobresaliente para Renault. Hasta que llegó la quinta prueba de la temporada y Pirelli anunció un cambio en la composición habitual de sus neumáticos para los siguientes grandes premios. Hasta entonces, Fernando Alonso conseguía prolongar la vida de los neumáticas más vueltas que Red Bull, que se veía obligado a cambiar mucho antes y limitar sus estrategias. Y Pirelli hizo oídos sordos a las quejas de Ferrari.

El ostracismo de Webber

Todos los equipos presumen de equidad entre sus dos pilotos pero ninguno lo cumple. El daño sufrido en McLaren en el 2007, con el duelo fratricida entre Alonso y Hamilton para acabar perdiendo la corona, ha hecho dejar a un lado en las escuderías el mensaje del trato igualitario. Y en Red Bull lo demuestran con el ejemplo año tras año. Vettel y Webber han sufrido enfrentamientos en los que el alemán siempre ha salido bien parado. En el 2013 también ha habido su momento de tensión. Fue durante el Gran Premio de Malasia cuando, al salir del box, Webber se encontró con un suicida ataque de su compañero que, minutos antes, había gritado por radio a su equipo la consigna «sáquenlo de mi camino, Mark es demasiado lento». Vettel acabó ganando la carrera pero apenas tuvo capacidad para sonreír. El australiano desveló entonces que el equipo les había ordenado activar el sistema Multi21, para conservar neumáticos y motor, una vez que la victoria era clara para Red Bull. Pero Vettel desobedeció y abrió una guerra prohibida. La próxima temporada, el alemán tendrá un nuevo compañero, Daniel Ricciardo.

Una marca multidisciplinar

Para su desarrollo tecnológico, Red Bull bebe en muchas más fuentes que la fórmula 1. La marca energética es una red de competiciones de motor pero, lo más valioso, es su disponibilidad de un equipo filial, Toro Rosso. Además, en la sede de Milton Keynes llega información tan suculenta como la del salto desde la estratosfera de Felix Baumgartner, del que se acaba de cumplir un año y que fue patrocinado por Red Bull. Fue el primer ser humano en romper la barrera del sonido en caída libre, con numerosos récords adicionales. Casi tantos como Sebastian Vettel.

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