María de Villota: «Hamilton me dijo que había rezado mucho por mí»

Extra Voz entrevistó el pasado abril a la piloto, nueve meses después del accidente que le arrebató el sueño de ser piloto


Desprende vitalidad. María de Villota (Madrid, 1980) argumenta con palabras lo que su rostro dice con una sonrisa, que a pesar de que un fatídico accidente se ha llevó el sueño por el que había luchado desde pequeña, es feliz y quiere pensar que solo ha sido «un pequeño toque de atención».

-Desde que sucedió el accidente, no ha dejado de repetir que ahora ve más que antes.

-Veo mucho más lo que ocurre a mi alrededor. Me imagino que les pasará a muchos deportistas de élite: tienes un objetivo, una meta y solo ves eso, y te pierdes mucho de tu entorno, de gente muy cercana y de gente que no conoces. Te vas creando una armadura y cada vez sientes menos, oyes menos... Es gracioso, pero tengo una nota que escribí en un avión antes de un gran premio. «No soy piloto, soy astronauta», porque yo a veces sentía que estaba tan concentrada que era como estar tú solo.

-¿Le ha cambiado la perspectiva?

-Claro. Perdí el objetivo de mi vida, mi sueño del automovilismo a raíz de mi lesión, y después de perder un ojo y sentirte vulnerable al haber estado en el límite de la vida, te das cuenta de que percibes mucho más: la suerte que tienes en la vida, el dolor ajeno, a la gente que tienes alrededor? Es como si mi vida hubiera cambiado radicalmente, y la esencia es la misma: no he cambiado como persona, pero sí voy mucho más despacio y percibo todo mucho más.

-Ahora colabora en las retransmisiones de la fórmula 1 para Antena 3: ¿le cuesta ver los toros desde la barrera?

-Me cuesta mucho porque esa sensación sí que era necesaria, esa sensación de estar en un coche, de sentir esa presión y competir, de sentir que lo tienes todo controlado y manejado me absorbía tanto que, cuando salía bien, estaba a tres metros del suelo, me llenaba mucho. Echo en falta eso, pero por todo lo demás creo que ahora mi vida tiene más sentido.

-Desde fuera es más consciente de los peligros a los que se enfrenta un piloto de Fórmula 1. ¿Se arrepiente?

-No, yo creo que era inevitable porque desde pequeñita era lo que quería ser. Si hubiera vuelto a nacer querría volver a ser piloto, era parte de mí, en un circuito era donde me sentía más yo, más identificada, más feliz, y volvería a hacer lo mismo. Desde fuera lo sigo sintiendo igual, si no hubiera perdido un ojo estaría compitiendo, igual no me dejarían por las heridas que todavía tengo cicatrizando en el cerebro, pero volvería a subirme a un fórmula 1. Por eso a veces pienso que la pérdida de un ojo ha sido por algo, un toque de atención de la vida, que tengo que hacer algo más, no puede estar solo centrada en mí; o me gusta pensar que ha pasado por algo así.

-¿De dónde saca la energía positiva?

-Yo creo que nací con ella, porque imagínate una mujer que quiere ser piloto de Fórmula 1. ¡Hay que ser optimista! Yo siempre lo veía todo desde el lado positivo. Me decían: «Es muy difícil», y yo decía: «Bueno, pues si me dan diez noes conseguiré un sí». Siempre he tenido la tendencia de ver el vaso medio lleno, y creo que he nacido con esa suerte; y, por supuesto, todo mi ambiente familiar: mi padre es muy perseverante, mi madre es muy alegre y creo que esa genética de optimismo en el ambiente ha hecho que vea siempre lo bueno.

-En una ocasión dijo: «Llevo en mi rostro las cicatrices de lo que ha sido mi vida, mis sueños y mi ilusión». ¿Le resulta duro ver a diario cómo esa ilusión se quedó a medias?

-No, porque estoy creando otras. A fin de cuentas yo conseguí llegar a la fórmula 1, que desde pequeña era como una locura, y durante muchos años de mi vida yo seguía teniendo la duda de si seguía siendo una locura, y decía: «Bueno, María, pues igual...» y, sin embargo, me subí al Lotus Renault en el 2011, hice un test de más de 300 kilómetros hora y me demostré a mí misma, y delante de todo el equipo, que valía. Esto es algo que se me quedará para el resto de mi vida; igual si no hubiera tenido esta oportunidad, sí hubiera existido una frustración. Pero ahora la vida me da otras cosas, es muy reconfortante ver que ayudas a la gente. El otro día iba paseando por El Retiro y se me acercó una señora que acababa de ser operada de un tumor y tenía un ojo que todavía no lo podía abrir bien, lo tenía muy hinchado y me dijo: «María, gracias a ti soy capaz de salir a la calle, porque antes estaba

encerrada en mi casa». Ni te imaginas lo que me aporta eso, me emociona. Y hay tantas historias de gente que lo está pasando mal, que son incomprendidas y que no tienen una historia de fórmula 1 glamurosa detrás, sino un cáncer, un accidente de tráfico... y que les ayuda tu historia. Esto vale más que un campeonato del mundo y es para lo que realmente yo creo que mi vida tiene sentido.

-¿Cuál de los grandes pilotos de la fórmula 1 se ha interesado por lo que le pasó? Porque sabemos por ejemplo que Button tuiteaba mucho?

-Hubo muchos. Massa hizo referencia al accidente que tuvo, que le afectó a la parte frontal y del ojo, Fernando Alonso estuvo muy atento, Jaime Alguersuari quiso venir al hospital, Marc Gené estuvo allí, Pedro de la Rosa también, Hamilton, por lo que me dijeron, rezó un montón y también me lo ha hecho saber. He tenido una respuesta que yo no pensaba, porque yo por la fórmula 1 al ser mujer intenté pasar más desapercibida, porque no quería generar un revuelo, no quería que pensaran que estaba allí para otra cosa que para lo que estaba. Pero cuando tuve una respuesta tan grande de todos, me halagó saber que para ellos no era tan invisible como yo pensaba y que tenía su respeto.

-¿Cree que ahora la Fórmula 1 se ha convertido más en una destreza para conservar los neumáticos que en correr rápido?

-Yo creo que no, porque al final el límite lo ponen las circunstancias. Cuando estás dentro de un coche tienes que manejar bien para evitar ese desgaste del neumático, no significa que vayas parado para no gastarlo, significa que tienes que ir al límite de unas prestaciones que estás teniendo en un momento dado, pero tienes que ir todo lo rápido que puedas para no perder la carrera. El challenge es brutal.

-¿A quién ve mejor a estas alturas? ¿Cree que Ferrari ya está al nivel de Red Bull??

-Me gusta pensar que sí. Es difícil decirlo desde fuera. Yo antes tenía más información de la que dispongo ahora, pero viviendo como viví el arranque de la temporada pasada en Australia, ver cómo Fernando Alonso era el último que se iba del paddock, y viendo este inicio de temporada, yo creo que está al alcance, y con el talento que tiene se lo va a poner muy difícil.

-No ha pasado ni un año del accidente, ¿empiezan a cicatrizar las heridas?

-Sí, no me preguntes por qué, porque no tengo ni idea, pero lo asumí todo muy rápido. Desde Inglaterra no paraban de enviarme folletos y libros con psicólogos y terapias y decía: «Yo me encuentro bastante bien», no sé si el automovilismo me ha ayudado bastante en todo esto, porque el deporte te da muchas herramientas y cuando sufres por conseguir algo, te hace llevar las adversidades de otro modo, así que yo creo que están cicatrizadas desde hace mucho tiempo. No quita para que eche de menos la competición, que esa sí que es mi espinita, pero estoy feliz.

-¿Cuál ha sido el momento mas duro?

-Yo creo que cuando me dijeron la pérdida inevitable del ojo. Yo tenía la percepción, que es muy equívoca porque tú estás más allí que aquí cuando despiertas, y yo intuía que no veía por un ojo, pero pensaba que simplemente tendría un hematoma o un golpe, no sabía que había perdido el ojo desde el primer momento. Ahí hubo un momento de confusión, porque yo decía: «Es mi decisión», como si antes de quitarte un ojo o cualquier parte de tu cuerpo pudieran preguntarte, cuando realmente bastante hicieron con salvarme. Y ese momento sí que es de frustración, porque fui consciente de que con un ojo se había terminado mi sueño. Pero en cuanto vi la mirada de mi familia, todo cambió. Al ver su cara y sentir ese asombro de milagro, de «no nos podemos creer que esté entendiendo, que esté hablando», empecé a tomar conciencia de lo que me podía haber pasado. Y se te pasa todo y das más importancia a otras cosas.

-Enhorabuena, porque ha conseguido marcar tendencia de una cicatriz...

-Mi concepto de la belleza ha cambiado radicalmente. Yo desde pequeña era muy coqueta, pero es muy fácil decirlo cuando tienes un aspecto fantástico, y no tanto con estas secuelas. Pero por lo menos hay que darle un poco de color al parche, porque sigo siendo muy coqueta, me cuido mucho la piel y creo que esto no se debe perder nunca, porque además te ayuda. Yo no dejo que se me vea hasta que me encuentro acicalada, porque uno tiene su corazoncito y es importante seguir teniendo coquetería.

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