La revelación de Asobal es de Cangas

El Frigoríficos, que ha iniciado la temporada asombrando, ocupa la cuarta plaza

La unidad y el «todos a una» que impera en el Cangas es clave para que el equipo coseche resultados en una Liga exigente.
La unidad y el «todos a una» que impera en el Cangas es clave para que el equipo coseche resultados en una Liga exigente.

Vigo / La Voz

Que nadie despierte al Cangas de su sueño. Ese que le mantiene, tras las cinco primeras jornadas en Asobal, entre los cuatro mejores equipos de una Liga clasista y en la que los de O Morrazo campan, con la cabeza bien erguida, portando el estandarte de humildes. Tras firmar sobre la bocina la permanencia el curso pasado, el equipo que entrena Víctor García Pillo ha comenzado pisando fuerte y ganándose a base de puntos y buen balonmano la etiqueta de equipo revelación. Ahora, que dure.

La filosofía

Un equipo de cantera

En un deporte como el balonmano, en el que las fronteras no parecen existir, el Cangas es casi una rara avis. La mayor parte de sus jugadores han crecido y madurado defendiendo la camiseta del Frigoríficos, aprendiendo en O Gatañal todo lo que saben y disfrutando y sufriendo a partes iguales con la afición. Las políticas de cantera que tan de moda ha puesto la crisis llevan ejercitándose en el Cangas desde los años gloriosos. «Cando estabamos en Europa, xa tres dos sete xogadores de inicio eran da casa», recuerda Manuel Camiña, presidente del club, que insiste en que «nós só estamos aproveitando un traballo que se vén facendo dende moito atrás».

La plantilla

Una familia bien avenida

«No creo que haya ni un solo equipo en la Liga en la que los jugadores formen tan buen grupo». Así se despacha José Manuel Figueroa, delegado del equipo, y que comparte a pie de pista las horas ingratas y las celebraciones. A excepción de los dos porteros, que proceden de Montenegro y Alemania, y de Alen Muratovic, todos los jugadores del Frigoríficos son gallegos. En su mayoría, de Cangas y localidades próximas, y a los que se suman Amarelle, de Carballo, y Ángel Iglesias, de A Coruña. Entre ellos no importan las edades, que pueden ir desde los 19 años de Ángel a los 38 de un Suso Soliño que es el jugador insignia del equipo. Quizás el hecho de haberse formado en Cangas y llevar años luchando juntos también pesa a la hora de que los jugadores del Frigoríficos desechen ofertas de terceros y prefieran continuar batallando con su equipo.

Los salarios

Un club aficionado

«Hai cantidade de xogadores que non cobran, que só reciben primas, e os que máis reciben son mileuristas», explica Camiña. El Cangas, o recorta el capítulo de nóminas, o «non saímos adiante», confiesa el presidente morracense, que destaca el caso de jugadores como el portero Felix Schmidl, que tras acabar sus estudios en el ámbito de las energías renovables buscaba salir de Alemania un año. El Cangas paga su alojamiento y manutención, y a cambio el guardameta ejerce de salvador del equipo cuando la ocasión lo requiere. Porque en el Frigoríficos las grandes cifras no existen.

El entrenador

«O mellor de Asobal»

Víctor García, Pillo, llegó hace cuatro temporadas al Cangas. Cogió al equipo en Honor B, logró que la primera temporada jugase la fase de ascenso, subió en la segunda, y en la tercera mantuvo al equipo en Asobal. Esa es la carta de presentación del que es según Camiña «o mellor adestrador de España. Pégalle un repaso táctico a todos os rivais». Lo cierto es que el preparador es la piedra angular de un proyecto en el que destaca por su sabiduría sobre la pista, pero también como gestor del grupo. Ha logrado la adhesión de cada jugador a su forma de entender el balonmano. Todos a una, y todos con Pillo.

Muratovic

Un refuerzo de lujo

«Un regalo chamado Alen Muratovic», es lo que el Cangas recibió en pretemporada gracias al tesón de Camiña. El exinternacional montenegrino, nombre propio en el balonmano, había jugado en el club de O Morrazo hace casi una década antes de dar el salto al Valladolid y de allí a Alemania. Una lesión en el hombro le obligó a retirarse, pero ahora vuelve a pisar el parqué. Muratovic se enamoró de O Morrazo, y desde entonces todos los años volvía. Fue así cómo conoció a su pareja, con la que acaba de ser padre. Esos lazos familiares anclaron un poco más al jugador a Cangas, y Camiña consiguió que probase a hacer la pretemporada con el equipo. Desde entonces, la calidad de su juego no ha hecho más que sumar.

En casa, y fuera

Ahora también puntúan lejos

Aunque el Cangas sabe que su objetivo no deja de ser otro que la permanencia, echa mano del clásico ?que le quiten lo bailado?. De entrada, el pabellón de O Gatañal, un feudo inexpugnable en el que la afición es a todas luces el octavo jugador, sigue a pleno rendimiento. A mayores, el equipo ha sumado en tres partidos tres puntos como visitante. La asignatura que el año pasado se le escapó.

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