«Javi aún correrá más rápido»

El técnico del tricampeón mundial cree que deberá ser «un atleta casi puro»


Pontevedra / La voz

El ciclo olímpico de Londres terminó con una plata para Javier Gómez Noya, que abrió una nueva etapa con Carlos David Prieto como entrenador. Triatleta, licenciado en Ciencias del Deporte y amigo del ferrolano, festejó a su lado el tercer título Mundial tras unos meses «de locos». «Me siento privilegiado al compartir el día a día con un mito viviente del deporte», explica asombrado por detalles como el día siguiente a la última hazaña: «A las 7 de la mañana se fue a trotar por Hyde Park».

-¿Qué quería pulir Javi cuando le propuso ser su entrenador?

-Quería evolucionar en el 10.000 a pie sin perder en natación ni ciclismo. Queremos que los entrenamientos de natación y bici sean más eficientes y supeditarlos algo, para evolucionar en la carrera. Al máximo nivel mundial hoy debes ser un atleta casi puro, aunque se necesita un nivel altísimo en los otras dos sectores también.

-¿Qué varió a nivel técnico?

-Mejoramos algo la posición del tronco, de los brazos, para ser más eficiente en ese esprint en fatiga. En Londres, con velocidad máxima, Jonathan Brownlee lleva una disociación entre hombros y cadera bastante importante, y Javi va corriendo casi como un velocista, algo complicadísimo con el esfuerzo previo. Cuidamos el control postural, la musculatura del abdomen, los escapulares, ejercicios isométricos... Parece que no vale de nada y al final puede marcar la diferencia.

-¿Ganará más carreras al esprint o la edad va en contra?

-Creo que su carrera a pie tiene evolución. Javi aún correrá más rápido. Si afinase algo su peso, ganaría tiempo. Acabó el Mundial con 70 kilos, pero no es una persona delgada, sino fuerte, con unas piernas portentosas. Veremos de cara a Río, donde habrá más gente corriendo más rápido. Ahora cada prueba es emocionante, con una lucha ya desde la rueda de prensa, como los boxeadores en el pesaje.

-¿Y hubo piques con los Brownlee? Alistair da órdenes en la bici.

-Hubo una pequeña diferencia en Estocolmo. Alistair atacó en bici y Jonathan y Varga [uno de sus gregarios] se pusieron un poco a molestar a Javi. Al final de la carrera se disculpó Jonathan, que es un deportista muy noble.

-Javi felicitó a Alistair en la misma meta de los Juegos. ¿El inglés hace lo mismo?

-En San Diego se preocupó por Javi, por preguntarle qué le había pasado. Lo que pasó en Londres ya no le gustó tanto.

-Si Londres fue el éxtasis, su aparatosa caída en Manzaneda, días antes de la prueba de Kitzbuhel, fue el momento más duro de la temporada.

-Sí. Habíamos estado cuatro semanas en régimen soviético en Manzaneda. Le motivaba una prueba diferente, con la subida al puerto, y tenía condiciones para hacerlo muy bien. En un instante todo dio un vuelco. Se cayó por la mañana, y le dije que descansara por la tarde, pero prefirió salir a correr. A él le genera más estrés parar que entrenar. Tapó las heridas hasta el inicio de la prueba, para no dar pistas. Pero luego se vio que no estaba bien. El deporte tiene esos días, como cuando tuvo fiebre tras el viaje de más de 30 horas Sídney-Los Ángeles-San Diego, donde fue octavo.

-¿En carrera le aconseja algo?

-En Londres, al salir del agua, iba 15 segundos detrás de Varga y 9 detrás de los Brownlee, así que le advertí «apura, apura». Podía quedar cortado al inicio de los 40 kilómetros en bici y sería dramático. También le dije que se tapase del aire en el tramo a pie, para guardarse energía para el esprint. Pero no se pueden dar muchos consejos, y es él quien siente y decide, claro.

-El Mundial se decidió en el diez mil final a pie. ¿En qué tiempos piensa para el futuro?

-Este deporte evolucionó muy rápido y se corre ya en 29 minutos pelados. Cuando Javi empezó a dominar el triatlón, se salía con un ritmo más lento hasta que él cambiaba a los 5 o 6 kilómetros. Con la irrupción de los Brownlee, varió la forma de correr. Salen a ritmos impensables antes, que muy poca gente soporta, y Javi se adaptó. Pero también necesita ir más rápido al final, como en Londres. Cada vez más carreras se decidirán al final. Y habrá gente nueva para esa lucha.

-¿Dónde puede estar el límite de cara a Río? Javi dice que si no bajan los Brownlee, será otro.

-Es difícil de calcular, porque en el triatlón intervienen muchos factores. Sí tenemos referencias en pista. Antes de Estocolmo Javi hizo un cinco mil en 14.01, así que estaba para disputar el 10.000 final del triatlón en 29 minutos. Brownlee en pista ya hizo en un día no muy brillante 28.32, así que creo que puede andar por 28.15 y acercarse a los 28. Pero el Mundial empezó en abril y se decidió a mediados de septiembre. Es complejo. Todos los mejores tuvieron lesiones durante ese período.

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