Juegos Olímpicos: ¿Qué falló en Madrid 2020?

Antón Bruquetas Serantes
antón bruquetas REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

La austeridad y la debilidad económica del proyecto no se antojan buenos aliados para convencer al COI

09 sep 2013 . Actualizado a las 21:05 h.

No solo el futuro deja interrogantes. También el pasado. Para la mayor parte de los integrantes de la delegación española que se desplazó a Buenos Aires, una derrota tan contundente de Madrid en la votación del Comité Olímpico Internacional (COI) para elegir la sede de los Juegos Olímpicos del 2024 fue una gran sorpresa. Todo apuntaba a que las dos favoritas, Tokio y la capital española, estaban muy cerca la una de la otra. Pero esa diferencia se demostró abismal.

¿Fue un acierto apelar a la austeridad como factor diferencial?

Durante la exposición definitiva en Argentina, poco antes de la primera votación, los integrantes de la candidatura española, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, a la cabeza, reiteraron que Madrid 2020 era un proyecto que no contemplaba una inversión desmesurada, que la mayor parte de lo necesario para albergar unos Juegos ya estaba edificado. Apenas faltaba la Villa y unos pequeños retoques. Esa austeridad es un acierto cuando se trata de lograr una aceptación entre la población de un país que ha sufrido, como en muy pocos lugares de Europa, el azote de la crisis económica. Sin embargo, a los delegados del COI lo que les preocupa es que se vayan a hacer los mejores Juegos posibles. La familia olímpica está más acostumbrada a la espectacularidad y la ampulosidad que a los recortes.

En pulmón financiero, Tokio no tenía rival.

¿Por qué Madrid tenía el mejor informe de evaluación?

Las notas que ha recibido la capital de España en sus sucesivos intentos de acoger esta cita planetaria siempre han sido brillantes. De hecho, en el último informe de evaluación, realizado por los miembros del COI, Madrid estaba ligeramente a la cabeza de sus competidoras. Pero este documento se trata de una análisis de capacidades (si cuenta con red de transportes ya consolidada, si es ejecutable, el respaldo social, etc.) más que un examen final de todo el proyecto y en el que se compara con los rivales. Esto último se produce el día de las votaciones.

¿Logró la candidatura despejar las dudas económicas que rodean a España?

Fue uno de los ejes argumentales del discurso de Rajoy. Pero en él apenas presentó dos argumento favorable al crecimiento económico de España: el incremento de las exportaciones y el récord de turistas en el primer semestres del año. Un pobre bagaje para un país que supera los cinco millones de parados y al que hasta hace poco perseguía el fantasma de un nuevo rescate -tras el financiero- de la Unión Europea. De hecho, la candidatura trató de hacer ver a los miembros del COI que los Juegos eran una necesidad para que España saliese de la crisis. El COI, como antes se ha mencionado, prefiere socios con solvencia contrastada a compañeros rodeados de incertidumbres.

¿La falta de compromiso con el dopaje pesó en la decisión del COI?

Centró las intervenciones de los miembros del COI tras la presentación de la candidatura. Dos de las tres preguntas fueron en esa misma línea. Era uno de los puntos débiles de Madrid. Son de esas cosas que no ayudan a vender el proyecto. La operación Puerto y la decisión del tribunal de destruir las bolsas de sangre tuvieron un impacto negativo en los medios internacionales.

¿La cercanía de Barcelona 92 y Londres 2012 fue un lastre?

La geoestrategia es una de las cuestiones a las que el COI presta atención. Fue el argumento de Río y ganó. Lo lógico es que después de Europa y América, los Juegos volviesen a Asia. Además, Barcelona 92, en términos históricos, es anteayer.