Bruno Gama, un jugador diésel que tardó en arrancar

La Voz

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Temporada 2011-2012. Llega la jornada 24 y en la línea ofensiva blanquiazul solo queda un jugador por estrenar su casillero. Bruno Gama se desahogó en el Rico Pérez, relegando al olvido un discreto arranque como futbolista blanquiazul. Lastrado por una lesión muscular que le impidió contar para Oltra, tuvo que luchar para convertirse en habitual en un conjunto que acabó paseándose por Segunda. Una vez sacudida la presión en Alicante, Bruno enlazó cuatro tantos en cinco partidos (tres fueron decisivos para la victoria) y enderezó un rumbo que mantendría con extraordinaria regularidad.

El portugués llegado del Río Ave se convirtió en pieza fija en una de las bandas del Dépor, acompañando a Guardado en su primer año y a Pizzi en el segundo. En la campaña de su consolidación (ya con el equipo de vuelta en Primera) no se perdió un solo encuentro y alcanzó a anotar seis goles, algunos tan importantes como el primero de la victoria en casa frente al Zaragoza o el del empate, también en Riazor, ante el Athletic.

Sus ocasionales arrancadas desde la izquierda (con Pizzi pudo alternar orillas) le permiten ver puerta con relativa facilidad, gracias a un notable disparo. Así probó suerte en su última aparición con la camiseta blanquiazul. Primero obligó a la estirada de Barbosa para, un minuto más tarde servirle un balón medido a Arizmendi (nuevamente se lució Barbosa). Detalles habituales en un jugador de los que nunca se esconden.