Gipuzkoa y Manresa, pese a finalizar en puesto de descenso, seguirán un curso más en la Liga Endesa por los problemas de Atapuerca y Alicante
07 jul 2013 . Actualizado a las 19:21 h.La ACB ya empieza a darle forma al proyecto del nuevo curso deportivo. Y lo hace de una forma similar a la pasada campaña, en la que también la crisis económica pasó factura y obligó a cambiar las previsiones iniciales. En la asamblea general de esta semana sucedió tres cuartas partes de lo mismo. Los clubes que tenían derecho a incorporarse a la liga de las estrellas se vieron obligados a ceder su plaza ante el caos económico en el que vivimos y que tanto daño está haciendo en el deporte de élite.
En el campeonato pasado fue un histórico el que evitó competir en una categoría inferior después de perder sus derechos sobre la pista. El Estudiantes se salvó y pudo seguir creciendo en la máxima división porque los que venían de abajo tenían la imposibilidad de completar la documentación económica para estar entre los grandes.
Este curso ocurrió lo mismo con Gipuzkoa y Manresa. Los dos colistas de la liga regular, condenados al descenso, seguirán en la ACB. La asamblea ratificó la admisión del conjunto vasco como club de ACB a todos los efectos tras cumplir los requisitos a los que estaba obligado. Por su parte, el equipo catalán todavía contará con unos días para poder evitar el descenso, pues tendrá hasta el 13 de julio para completar la documentación necesaria y convertirse nuevamente en equipo de la Liga Endesa.
Sin ascensos
Los dos conjuntos que se ganaron el derecho a ascender, el Atapuerca y el Lucentum Alicante no fueron capaces de completar los trámites necesarios para estar en la liga de las estrellas. Los avales y las complicaciones para poder conseguir un presupuesto mínimo les impiden lograr el cambio de categoría, algo que ya no es novedad para los levantinos, que tuvieron que renunciar la campaña anterior a la Liga Endesa por sus problemas económicos después de firmar un excelente expediente deportivo entre los mejores.
Por las últimas experiencias se puede comprobar que poco a poco la Liga Endesa se va cerrando. En los dos cursos más recientes no pudieron completarse los descensos y los ascenso. La situación tan delicada de los clubes, los grandes contratiempos para cuadrar las cuentas y para lograr patrocinadores, están obligando a la ACB a cambiar sus guiones de forma continuada. Esta situación beneficia a todos los equipos, al menos a los más modestos, que ya están en la competición, pues cada vez parece más evidente que los que están seguirán pase lo que pase.
Los más débiles
Entre este grupo de equipos más débiles, por presupuesto y recursos, se encuentra el Obradoiro, que viene de firmar una histórica campaña en la Liga Endesa. El conjunto santiagués, que acabó en la octava plaza y disputó el play off por el título ante el Real Madrid, está preparando con calma y mucha cautela su nuevo proyecto. Y lo hace con las exigencias de la actual situación financiera. Cada día cuesta más conseguir recursos y el consejo de administración está intentando que estas dificultades alteren lo menos posible el potencial del plantel para conseguir el objetivo de la permanencia.