La Francia deportiva se despierta hoy esperanzada con que uno de los suyos mantiene gane Roland Garros. Justo a los 100 años de que el piloto francés que da nombre al estadio realizase su primera gran hazaña (cruzar el Mediterráneo en menos de 8 horas), y 30 después de la victoria de Yannick Noah, Tsonga acapara toda la atención. La afición gala se volcará hoy con su compatriota, para que solvente su penúltimo obstáculo hacia la gloria, tratando de olvidar que en su carrera nunca ha logrado siquiera alcanzar una final sobre tierra. Enfrente, el carismático pegador francés tendrá un rival con tantas ilusiones como él y sin la presión de tener un país detrás: David Ferrer. El español está en el escenario perfecto en el momento justo. Espléndido de forma, en su superficie favorita, ante un rival al que domina en sus enfrentamientos, con la posibilidad al final de su carrera de lograr su mejor éxito, justo premio por añadir a sus buenas condiciones una gran disciplina y esfuerzo. Va a ser la disputa del ritmo y la regularidad del español, frente a la agresividad del francés. El público intentará paliar el favoritismo visitante.
Antes, un clásico del tenis reciente, Nadal-Djokovic, para muchos la final anticipada (lo fue en el 2012). El sorteo y la clasificación actual propician que uno de los dos falte el domingo. Ambos han cedido sets para clasificarse, pero han mostrado buenas sensaciones en los últimos partidos. Para el serbio, Roland Garros 2013 es un objetivo clave. Ganarlo le metería en entre los privilegiados con los 4 grandes, y posibilitaría el seguir aspirando a ganar el Grand Slam original en un mismo año. Como objetivo sentimental añadido, ofrecería la victoria a su descubridora y entrenadora de los 6 a 11 años, Jelena Gencic, fallecida el sábado. Pero para lograrlo tiene que superar hoy a Rafa, siete veces campeón, al que nunca venció en este torneo. Nadal parece el semifinalista con menos que ganar. Como él mismo ha dicho, muchos considerarían su victoria como un empate, pero conociendo su mentalidad, su fortaleza, su competitividad y lo mal que lo ha pasado para llegar hasta aquí, su ilusión por su octavo título es tan grande como la de sus rivales.
El serbio se juega mucho y el nivel del español dependerá también del estado de su rodilla. Novak ganó en Montecarlo, pero Rafa le derrota siempre en París.