El timonel del Piloño cede el testigo

Montse García Iglesias
Montse garcía LALÍN / LA VOZ

DEPORTES

Albino Espiño lleva como presidente del Piloño casi desde su fundación en los años 90.
Albino Espiño lleva como presidente del Piloño casi desde su fundación en los años 90. Marcos Míguez< / span>

Si hay un nombre indisociable de la historia del Piloño es el de Albino Espiño. Lleva desde sus inicios en este equipo de fútbol cruceño que este año jugó en Primera Autonómica. Estuvo en la primera directiva, que a mediados de la década de los 90 puso en marcha el conjunto, y poco después ya tomó las riendas, explica. Hasta ahora. Albino Espiño tiene previsto poner un punto y a parte en su vinculación con el club. «Quería ceder o mando a uns chavales novos», aseguró ayer el histórico presidente, apuntando que ya estuvo hablando con ellos en días pasados para abordar esta cuestión, después de durante eesta temporada colaborar en estas labores.

La asamblea del club cruceño está fijada para este viernes a las 21.00 horas en los locales sociales de Piloño y a las 21.30 horas en segunda convocatoria. En el orden del día, además del balance económico se incluye la dimisión de la directiva y la elección de una nueva para que tome las riendas.

Mantener el club, la condición

Albino ya avanzó en diferentes foros, como la Federación Galega de Fútbol su intención de dejar el timón del Piloño. Explica que esta cesión del testigo que tiene en mente obedece al cansancio después de muchos años de trabajo. «Cansaste algo e quería descansar, aínda que axudarei sempre no que poida», aseguró el presidente. Pero no es un adiós definitivo. Si ve que el equipo al que tantas horas dedicó él y su familia los últimos años está en riesgo no dudará en continuar al frente. «Sempre e cando o Piloño vaia para arriba, déixoo (...). Agora, se vexo que quedamos sen equipo...», aseguró.

A Albino le puede la pasión por los colores del equipo que vio nacer: «O Piloño vai seguir sendo o Piloño». Recuerda como se gestó. Él antes estaba en Cruces y cuando llegó a Piloño junto a otros compañeros promovieron la creación. Y siempre al frente. Un trabajo en el que también destaca el apoyo de su familia, con su mujer y su hija siempre acompañándolo y respaldándolo, para que el equipo domingo tras domingo saltase al terreno de juego. De Tercera a Segunda, algún descenso, y ahora en Primera Autonómica. «É moito traballo. Cartos non hai, os custes dos árbitros, das mutuas...», asegura. Explica que el actual contexto económico aún dificulta más esta labor.

Por eso, ahora prevé apartarse de la dirección aunque no signifique ni mucho menos alejarse del club. «Deixo todo aos novos pero axudando no que poida sempre», aseguró. Y es que el amor a los colores y al equipo no entienden de fecha ni de cansancio.

«Quería descansar algo despois de vinte anos, aínda que sempre axudarei no que poida»

Presidente del Piloño