La diferencia entre jugar bien y ganar para el Barcelona o mal y perder se llama Messi. Y con el añadido de Iniesta. Ellos son el motor y el chasis de este vehículo. Si tienen el día, son imparables. De lo contrario, aunque el Barcelona tenga el setenta por ciento de posesión de balón, será en vano. En el cómputo general de la eliminatoria el Barcelona mereció pasar, es mejor que el Milan. No hay jugadores en el equipo italiano que puedan jugar en el actual líder de la Liga española. Pero ni el Milan mereció perder por cuatro a cero ayer ni tampoco ganar por dos a cero en la ida. Cierto es que Messi e Iniesta destrozan a sus rivales con sus habilidades y cambios de ritmo. El primer gol es obra de una megaestrella, de un astro de un altísimo nivel. pero en el segundo y en el tercero el Milan se confunde. Esos dos goles son miserables. Recuperar el balón en tu área, perderlo en el primer pase y generar un contrapié... para eso era mejor no recuperarla. Son errores conceptuales gravísimos. E insisto, la diferencia no fue el planteamiento, sino el estado de Messi e Iniesta para este partido en concreto. No ha sido una gran noche de fútbol. Ha habido más afición, el resultado ha sido engañoso. A partir de este momento, quedamos a la espera de los cruces de los cuartos de final de la Liga de Campeones, por el momento, con dos equipos españoles.