Confiesa que este verano estuvo a punto de salir al extranjero, porque las ofertas que le llegaban del fútbol nacional no le satisfacían, pero fue dejando pasar oportunidades y al final se quedó sin portería que defender. Queco Piña (A Coruña, 1980) se encontraba en diciembre con el As Pontes y entonces surgió la llamada del Orihuela, que estaba sumido en una profunda crisis lejos de la permanencia. Sin embargo, desde que se puso bajo los palos frente al Espanyol B la primera semana de enero, su nuevo equipo no ha perdido y tampoco ha encajado un gol. Lleva seis jornadas inmaculadas que han llevado al conjunto a salir del descenso.
-¡Vaya arranque más dulce que está teniendo en su nueva aventura?
-La verdad es que las cosas están marchando muy bien. A nivel personal y a colectivo estamos teniendo grandes actuaciones y el equipo parece que respira otro ambiente. Vemos las cosas mucho mejor, pero no nos podemos relajar, hay que seguir trabajando.
-¿Qué parte de esta remontada es mérito suyo?
-Pienso que es algo más del grupo que individual. El día que debuté, también se estrenaron otros cinco compañeros que, como yo, llegaron en el mercado de invierno y logramos la primera victoria. Eso modificó la dinámica en la que estaban. Cuando te metes ahí abajo necesitas algo que cambie, que rompa con esa tendencia. Aquel triunfo fue aire fresco. Después hemos hecho grandes encuentros. Figúrese que en los dos últimos prácticamente ni me tiraron a portería.
-Hasta las Navidades estaba entrenando sin equipo ¿Tenía miedo que el Celta B hubiese sido su última parada?
-No. En ningún momento. Nunca perdí la esperanza de que volvería a jugar en Segunda B. Durante el verano había tenido ofrecimientos para marcharme a equipos dentro y fuera de España, pero no me acabaron de convencer y finalmente me quedé sin equipo. De todas formas estaba entrenando muy a gusto en el As Pontes y creía que tarde o temprano aparecería algo.
-¿Cómo le llegó la oferta del Orihuela?
-Pues en diciembre se pusieron en contacto conmigo a través de mi entrenador en el Celta B, Pichi Lucas. Él, que sabía que estaba en el paro, le dio referencias de mi rendimiento y todo se cerró muy rápido. Firme el día de Navidad. El mejor regalo posible.