Tengo fuerte vinculación familiar con el ayuntamiento de O Pino, dato suficiente para sentir con fuerza el deseo de que a Fernando Vázquez le acompañe el éxito en esta más que difícil tarea de evitar el descenso del Deportivo.
El tercer técnico del equipo en poco más de un mes se mostró, como no podía ser menos, muy satisfecho por volver a entrar en «la rueda de los entrenadores» como suelen decir ellos mismos por las vueltas que dan a lo largo de su carrera. Fernando Vázquez es un técnico que llega muy descansado a Riazor, campo que conoce hace tiempo y aunque el ambiente pasa por horas muy bajas, el mandatario del Deportivo lo presentó, según creo haber oído en Radio Marca, diciendo que «es un hombre con una moral de hierro, y viene decidido a salvarnos».
El nuevo entrenador dijo que intentará inculcar en el equipo una mayor fortaleza defensiva pues, ciertamente, resulta inadmisible que a estas alturas aparezca del Deportivo con más de medio centenar de goles en contra, mientras el Osasuna tiene 27, y 28 el Celta. Son datos alarmantes que hasta ahora no impedían que al seguidor deportivista se le repitiera, tras perder un partido, que «esto cambiará el domingo?».
Eso nada tiene que ver con Fernando Vázquez que llega enterado sobradamente de los problemas que padece el club coruñés, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Problemas llegados a un punto imposible de seguir ocultándolos por más tiempo. Y llega el hombre de Castrofeito. Se le encomienda la dura tarea de resolver esta situación que permita al Deportivo continuar en Primera División para, después, poder decir que aquí no pasó nada. ¿Solamente fue un susto? Ojalá.