Las reconversiones de Setién

M. Pichel LUGO / LA VOZ

DEPORTES

Óscar Díaz nunca había marcado como profesional tantos goles como con el Lugo.
Óscar Díaz nunca había marcado como profesional tantos goles como con el Lugo. Pradero< / span>

El entrenador del Lugo varía de demarcación y rehabilita a jugadores

29 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde que llegó al Lugo, Quique Setién se ha caracterizado por dos cuestiones, en lo que respecta al rendimiento de sus futbolistas. Por un lado, ha logrado sacar un partido extra a jugadores que habían representado en sus anteriores equipos papeles secundarios. Por otro, variar les con acierto la posición en el campo: cambiarlos a una nueva demarcación que les sienta como un guante. Los ejemplos de ambas variables son palmarios en cuatro temporadas en las que club y entrenador han conseguido una especie de simbiosis.

Cambio de puesto

Manu y Víctor Marco, estandartes. Los de Manu y Víctor Marco quizás sean los casos más palmarios del acierto de Setién al cambiar de puesto a un jugador, por seguir, además, en el club. El capitán llegó al Lugo como interior zurdo, y hoy tiene un puesto fijo como lateral. Precisamente, la banda, en parcela defensiva, era la localización habitual de Víctor Marco antes de alcanzar la escuadra rojiblanca. El técnico lo colocó como central en Segunda B, y en Segunda A se ha ganado a pulso la titularidad. Otros años, se pueden destacar los ejemplos de Cristóbal Juncal, interior diestro antes, y lateral de largo recorrido con los del Ángel Carro. Iván González, de delantero a interior... El año pasado, Isma al que alternó como extremo y enganche, puesto, en este, en el que, cuando lo puso, dio muestras de la peligrosidad implícita a su calidad. O Monti, que llegó a jugar con él, desde delantero a central. Este año se atrevió a colocar a Óscar Díaz como ariete (había sido fichado como hombre de banda), y el madrileño es el pichichi con 10 goles.

Recuperaciones

Del Ángel Carro, al cielo. Cuando Azkorra llegó al Lugo, había pasado por épocas oscuras como futbolista, después de brillar en la cantera del Athletic. Hace dos cursos, con la elástica rojiblanca de los del Ángel Carro, casi llegó a los 20 goles (hizo 18). El curso pasado, en el Alavés, ni se acercó a esa cifra. La pasada campaña sucedió algo similar con Belencoso. El manchego superó la docena de goles y los marcó fundamentales en la fase de ascenso. Pero no solo en la delantera ha obrado el milagro: en el eje del campo, Marcos Rodríguez logró en el Ángel Carro el cartel de insustituible, cuando en el Zamora entraba con intermitencias en la titularidad... O Pita, fundamental para Setién, y desaprovechado en sus anteriores clubes. Iván Pérez sigue por el mismo camino, y ahora espera Guayre.