Formados en el Castrelo y Vilalonga, los hermanos Roberto y Eduardo Vieites se han reencontrado 6 años después en Vilaxoán, en un caso único en el fútbol arousano
24 ene 2013 . Actualizado a las 06:57 h.«Eu son o maior. Miña nai di que 5 minutos. Eu estaba alí, pero diso non me acordo». Roberto Vieites Martínez, Copi, responde con su buena dosis de humor a la pregunta que a uno le asalta cuando lo ve posar al lado de su hermano Eduardo con el mismo gesto, e idéntica camiseta. La del San Martín, el primer club capaz de reunir a los dos gemelos de Castrelo (23 de diciembre de 1988) desde su salida hace 6 años de la cantera del Vilalonga. Un caso único en el fútbol modesto arousano, que semana tras semana ha venido despertando la curiosidad de aquellos rivales y aficiones del Grupo 5 de la Primera Autonómica que todavía desconocían la historia de las dos gotas de auga del San Martín.
Formados en el equipo de su parroquia cambadesa, Eduardo y Roberto cambiaron de aires al llegar a la etapa cadete, para completar su formación futbolística en la base del Vilalonga. Pero cuando tocó dar el salto a sénior, sus caminos se separaron. Eduardo, que se mueve en cualquier puesto por detrás de la punta de ataque, encontró un hueco en el primer plantel celeste, en la Tercera División, donde evolucionó dos temporadas. Tras pasarse otras tantos en el Xuventú Sanxenxo, suma la segunda en Vilaxoán. Roberto, delantero centro, no pudo seguir los pasos de su gemelo, y como mantenía muchos amigos en el Castrelo, allá regresó. Una quincena de goles en su estreno en la Tercera Regional le abrieron las puertas del Dena, donde se pasó las cuatro temporadas siguientes a razón de 18, 26, 31 y 29 tantos.
San Martín y Dena compartían categoría la pasada campaña. Categoría, y objetivo. El ascenso, que en el caso meañés se le venía resistiendo los tres últimos años. En ambos equipos, los hermanos resultaban valiosas piezas. Su condición gemelar despertó muchos comentarios, y «canchondeo entre os dous», recuerda Eduardo. Y al canchondeo se sumó el presidente del San Martín, Pepe García.
La mar de contentos
«Comémoslle a cabeza entre o presidente e mais eu», relata el pequeño de los Vieites Martínez. «Eu insistíalle todos os días que se tiña que vir connoso a tempada seguinte», y el directivo repetía la cantinela cuando veía a Roberto por Vilagarcía. «Pero de coña mentres o Dena era o noso rival directo», aclara García. «Cando o Dena se descolgou díxenlle que tiñamos que falar en serio». Y se comprometió a que si el San Martín subía, con él se iría a jugar a Primera.
Cuatro meses después, los gemelos dicen estar la mar de contentos de haberse reencontrado. Los dos parecen haberse asentado en el 11 titular de Celso Couso, en el que a Roberto le costó más tiempo entrar. Lo único que les falta tras 19 jornadas es haber podido celebrar un tanto, a lo que no les ha ayudado ni el que «xa sabemos o que vai facer o outro no campo de ter xogado sempre xuntos de rapaces».
Ese gol compartido «non nos obsesiona, isto vai por rachas», dice el hermano mayor, pero no niegan que les haría ilusión revivir una experiencia que ya disfrutaron más de una vez de chavales. Eso sí, sin celebración especial. Quizás porque pocas formas más peculiares puede haber a la hora de festejar un gol que mostrar por duplicado la imagen de alegría de su autor.