La suerte no buceó con Toño

Una lesión impidió a Antonio García alcanzar los 80 metros en las Bahamas

En los entrenamientos, García llegó a los 80 metros
En los entrenamientos, García llegó a los 80 metros

vilagarcía / la voz

El Agujero Azul de Dean mide 202 metros y es el más profundo del mundo. Ubicado en las Bahamas se formó durante el Pleistoceno, hace unos 15.000 años, cuando el agua de la lluvia penetró a través de fracturas en rocas calizas sedimentarias. Es casi circular en la superficie, con un diámetro de unos 35 metros, pero a una profundidad de unos 20 metros el agujero se ensancha en forma considerable formando una caverna que posee unos 100 metros de diámetro. Ahí intentó Antonio García alcanzar el registro de los 80 metros de profundidad. La cita elegida para ello era el Vertical Blue, una prueba que se celebra desde el 2008 en los paradisíacos parajes bahameños.

La modalidad de peso constante es la que más le gusta a este vilagarciano pero tiene un problema: en Galicia no puede entrenarlo porque no hay dónde hacerlo. Así que, tras tomar parte en el Campeonato de Europa de apnea en Turquía, partió hacia Bahamas. La intención era llegar con cuatro semanas de antelación a la disputa de la competición para poder aclimatarse con normalidad y poder realizar varios entrenamientos en el agujero.

En solo una semana y media

Todo parecía ir sobre ruedas. Toño se había propuesto alcanzar los 80 metros en la prueba y tras solo semana y medio de entrenamientos ya había conseguido descender hasta esa distancia. «Pensaba que incluso podía llegar a más profundidad», recuerda el deportista. Pero todo se torció de repente. Una lesión en un ejercicio de calentamiento le produjo un problema muscular que le impedía tomar parte en la competición y, por lo tanto, homologar algún registro.

Toño tenía que regresar con el agridulce sabor de no poder competir en la prueba pero sabiendo que los ochenta metros están a su alcance. De hecho, el deportista parece decidido a dedicarse exclusivamente a esta modalidad y dejar de lado las pruebas de apnea estática y dinámica, donde ya participó en Mundiales y Europeos. Para ello, tocará ahorrar. En Galicia solamente podrá entrenar en piscina, pero la sensación del miedo y la oscuridad que se experimenta al introducirse en esas simas solo se puede vivir en Egipto o en las Bahamas.

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