Un equipo en el quirófano

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo VIGO / LA VOZ

DEPORTES

Cinco de los seis lesionados del Universidade han sido intervenidos

21 nov 2012 . Actualizado a las 20:00 h.

En el Universidade ni se lo creen. Una ola de lesiones atenaza al equipo desde la pretemporada y, como si de una plaga se tratase, cinco jugadores ya han tenido que pasar por el quirófano. La campaña no está siendo fácil. El Vigo Rugby confeccionó una plantilla que ha tenido que parchear una y otra vez para compensar las bajas, varias de larga duración, que se han empeñado en afectar al equipo.

Ni en pretemporada se libró el Universidade. De su segundo amistoso, disputado en tierras portuguesas, el equipo regresó con dos jugadores menos. Corría el minuto dos cuando Brett Rule estremecía a los aficionados apostados cerca de la banda. El jugador, en una acción en solitario, emprendía carrera por la banda cuando se escuchó «como si se rompiera una cuerda», recuerda Miguel Ángel Martínez. Rule caía lesionado y a los pocos días se confirmaba lo peor. Rotura del ligamento cruzado con siete meses de recuperación por delante. El apertura inglés hacía las maletas y regresaba a Inglaterra sin poder echar una mano al Vigo, aunque dejando un buen recuerdo en el club.

El amistoso en Portugal fue un auténtico quebradero de cabeza para el Universidade. Y es que en el mismo partido, también en una acción fortuita, Aleixandre Blanco, «Monti», chocaba contra otro jugador y se fracturaba el tabique nasal. Al día siguiente era intervenido con la recomendación de alejarse del rugbi durante un mes.

La pretemporada se tranquilizó a nivel de lesiones para el Universidade, aunque en el arranque del campeonato la plaga continuó. Ante el Atlético de Madrid Carlos de Cabo sufría una lesión poco común, un desgarro en el bíceps que le obligó a pasar por el quirófano y que le mantendrá alejado de los terrenos de juego al menos hasta marzo. «Lo cierto es que son todo acciones fortuitas, casi ridículas», comenta Martínez cuando repasa los reveses que la plantilla ha sufrido.

Y es que, como a perro flaco todo son pulgas, hasta una peritonitis ha hecho mella en el Universidade. Adrián Fernández tuvo que ser intervenido de urgencia y durante un mes apenas pudo realizar ejercicio físico.

Las múltiples lesiones que el Universidade ha sufrido en estos tres meses han animado al club a hacer examen de conciencia intentando localizar si había fallado en algún punto la preparación física. Sin embargo, la variedad de lesiones y el hecho de que todas ellas fueran fortuitas descartó que el problema estuviese en el club. «Para nosotros todo esto ha sido una auténtica sorpresa. Nos planteamos si la culpa sería nuestra, pero no encontrábamos ninguna razón. Es todo un infortunio», se lamenta Miguel Ángel Martínez.

Las soluciones, en casa

Sin tener que pasar por la mesa de operaciones, pero con una rotura de ligamento lateral, Chris Mclaren ha sido también baja. Se lesionó en el partido contra el Cisneros, y todavía sigue en proceso de recuperación. La de Mclaren fue la penúltima lesión que mermó al Universidade, puesto que la última llegó con la baja de Cameron Wyper. En el segundo tiempo del último partido se fracturó el primer metacarpiano de la mano derecha. El viernes pasó por el quirófano y ahora le esperan entre cuatro y seis semanas de baja.

Uno tras otro, hasta seis jugadores llamados a ser titulares han caído, obligando a Monreal y Mera a buscar soluciones a sus ausencias. Efectivos de la cantera, juveniles de primer año, sénior del segundo equipo... todos ellos han tenido que echar una mano, saltándose por necesidad el período de adaptación que debería acompañar al un cambio de categoría.

Incluso las demarcaciones se han visto alteradas por la necesidad. «Y en el rugbi los puestos son muy diferentes los unos de otros y la condición física que exigen también», acota Martínez, que confía en que el cupo de reveses del Universidade esté completo para mucho tiempo. Los vigueses ya han pagado un peaje alto.